Comunicadores del Sur

www.comunicadoresdelsur.com.ar

 

Causa Vialidad: embargaron el departamento de Constitución donde Cristina Kirchner cumple prisión domiciliaria

12.08.2026

El escenario judicial en la Ciudad de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo de alto impacto político e institucional. El Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2) dispuso un embargo preventivo sobre el departamento ubicado en San José 1111, en el barrio de Constitución (Comuna 1), la residencia donde la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner cumple su condena bajo la modalidad de prisión domiciliaria por la causa Vialidad.

La decisión fue rubricada por los magistrados Rodrigo Giménez Uriburu, Jorge Gorini y Andrés Basso. La propiedad se encuentra registrada a nombre de Los Sauces S.A., la firma inmobiliaria vinculada a la familia Kirchner. La medida forma parte del proceso de ejecución patrimonial impulsado por la Justicia para garantizar la recuperación de 685.000 millones de pesos en concepto de decomiso fijado en la sentencia.

La resolución del tribunal no constituye un hecho aislado, sino que profundiza una estrategia de congelamiento de activos a gran escala. En una primera fase, el TOF 2 había ordenado cautelares sobre 111 propiedades asociadas a los condenados, incluyendo inmuebles del empresario Lázaro Báez.

Esta segunda etapa amplia el perímetro de ejecución sobre un paquete adicional de 144 activos:

– Inmuebles y vehículos: Unidades residenciales, terrenos y flotas de transporte vinculadas a las sociedades comerciales bajo investigación.

– Activos financieros: La inclusión de los cinco millones de dólares pertenecientes a Florencia Kirchner que permanecen en una caja de seguridad bancaria.

– Participaciones societarias: Paquetes accionarios de firmas como Los Sauces S.A. y Hotesur S.A.

Según los fundamentos del TOF 2, las pruebas ventiladas durante el debate oral ratificaron la existencia de un entramado económico entre las empresas de Báez y los negocios privados de la familia Kirchner entre 2003 y 2015, lo que justifica la inmovilización de los activos para evitar su transferencia o desintegración antes de la sentencia firme.

Alcance técnico de la medida y tensión sobre la domiciliaria:

Desde el punto de vista estrictamente procesal, los jueces aclararon que el embargo sobre la unidad funcional de la Comuna 1 no implica una ejecución ni una subasta pública inminente, así como tampoco modifica la titularidad dominial del inmueble en el Registro de la Propiedad Inmueble de la Capital Federal.

Sin embargo, el avance sobre el departamento de la calle San José abre una marcada incertidumbre jurídica e institucional respecto al dictado de la prisión domiciliaria. Al quedar bajo una medida cautelar con fines de decomiso, el estatus del inmueble como domicilio fijado para el cumplimiento de la pena dependerá de cómo avance la causa en los estragos superiores.

Actualmente, las defensas de Cristina Kirchner y Lázaro Báez presentaron recursos extraordinarios ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, tras la confirmación del criterio de decomiso por parte de la Cámara Federal de Casación Penal. El máximo tribunal será el encargado de convalidar o revocar la ejecución definitiva de los bienes.

La Ciudad limita el ingreso de materiales a La Carbonilla y vuelve a poner el foco en el control de barrios populares

11.08.2026

El Gobierno de la Ciudad volvió a poner bajo la lupa a uno de los asentamientos más importantes de la zona norte de la Comuna 15. En La Carbonilla, en el barrio de La Paternal, la gestión de Jorge Macri comenzó a limitar el ingreso de materiales de construcción, una medida que el Ejecutivo porteño presenta como parte de su estrategia para evitar nuevas construcciones y ordenar el crecimiento de los barrios populares.

La decisión se inscribe en una política más amplia que la administración porteña viene desplegando durante 2026 en villas y asentamientos, con controles de accesos, operativos policiales, fiscalizaciones y acciones destinadas a intervenir sobre construcciones y actividades consideradas irregulares. En mayo, por ejemplo, la Ciudad realizó un megaoperativo simultáneo en 15 barrios populares, entre ellos La Carbonilla, con más de 1.500 efectivos y distintas áreas del Gobierno porteño.

El punto de discusión es qué hay detrás del concepto de “ordenamiento”. Para la gestión de Macri, se trata de impedir que continúe un proceso de expansión edilicia sin controles. Para organizaciones sociales, vecinos y sectores de la oposición, el riesgo es que el control termine reemplazando a una política integral de urbanización.

El argumento del Gobierno porteño:

La administración de Jorge Macri sostiene que el Estado debe impedir que continúe la expansión de construcciones que no cumplen con las normas urbanísticas y de seguridad vigentes.

La estrategia ya tuvo un antecedente concreto en la Villa 31, donde el Gobierno porteño instaló controles en los accesos, clausuró corralones y restringió el ingreso de materiales para frenar nuevas construcciones. El Ejecutivo justificó entonces la medida en la necesidad de ordenar el crecimiento edilicio y evitar obras sin planificación.

El mismo criterio comienza a trasladarse a otros barrios populares. La Carbonilla aparece así dentro de una política que busca impedir que el crecimiento físico de los asentamientos avance por fuera de los mecanismos formales de autorización.

El problema es que en estos territorios la frontera entre una obra “irregular” y una mejora básica de la vivienda puede ser mucho más difusa que en otros sectores de la Ciudad.

Una medida que impacta directamente sobre las viviendas:

La Carbonilla se encuentra en terrenos ferroviarios próximos a las vías del tren San Martín y tiene una larga historia de crecimiento asociado a la emergencia habitacional. Estudios académicos ubican la formación del asentamiento hacia fines de la década de 1990 y describen un proceso de consolidación progresiva del barrio.

En junio de este año, habitantes del barrio volvieron a impulsar en la Legislatura porteña un proyecto de reurbanización integral. La iniciativa contempla obras de infraestructura, acceso a servicios públicos, regularización de la tenencia de la tierra, mejoramiento habitacional y mecanismos de participación vecinal.

Según esa propuesta, en La Carbonilla viven alrededor de 4.000 personas y persisten problemas vinculados con cortes de energía, dificultades en el acceso al agua, desbordes cloacales, inundaciones, calles sin pavimentar y situaciones de hacinamiento.

En ese contexto aparece la principal contradicción política de la medida: se restringe la posibilidad de ampliar o modificar viviendas en un barrio que todavía reclama una urbanización integral.

El debate sobre la urbanización:

La discusión no es nueva. La Carbonilla arrastra desde hace años reclamos para avanzar hacia una integración urbana que permita regularizar las viviendas, garantizar servicios y mejorar las condiciones de infraestructura.

El proyecto presentado este año en la Legislatura propone la creación de un Plan Integral de Reurbanización y una Mesa de Gestión Participativa, con intervención de organismos de la Ciudad, legisladores y representantes vecinales. También contempla la regularización de las parcelas y soluciones habitacionales definitivas para las familias residentes.

La existencia de este proyecto muestra que el problema excede ampliamente el ingreso de materiales.

Sin infraestructura, títulos de propiedad, servicios regularizados y asistencia técnica, exigir que las construcciones cumplan exactamente las mismas condiciones que una obra en un barrio formal puede terminar convirtiéndose en un círculo difícil de romper: no se puede construir porque el barrio no está urbanizado y el barrio no termina de urbanizarse porque las obras permanecen fuera de la planificación estatal.

El antecedente de la Villa 31:

La experiencia de la Villa 31 funciona como advertencia sobre los límites de una estrategia basada exclusivamente en el control del ingreso de materiales.

El Gobierno porteño ya había aplicado allí medidas similares en distintos momentos. En 2016, durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, se prohibió el ingreso de materiales y se instalaron controles para acompañar el proceso de urbanización. Sin embargo, las restricciones no impidieron que el asentamiento continuara creciendo.

La propia historia de ese barrio demuestra que el problema habitacional no desaparece mediante controles logísticos. Cuando existe una demanda de vivienda que no encuentra respuesta en el mercado formal, la construcción informal puede cambiar de modalidad, encarecerse o volverse más riesgosa, pero difícilmente desaparezca sólo por impedir el ingreso de cemento, ladrillos o arena.

Ese antecedente vuelve inevitable la pregunta sobre qué política acompañará las nuevas restricciones en La Carbonilla.

“Orden” versus urbanización:

La gestión porteña busca instalar una idea de igualdad ante la ley: las mismas reglas deberían regir en todos los barrios de la Ciudad, independientemente de la zona donde viva cada persona.

Pero el debate político aparece precisamente cuando las condiciones de partida no son iguales.

Un vecino que vive en un departamento formal puede tramitar un permiso de obra, contar con escritura, planos y servicios habilitados. En un asentamiento como La Carbonilla, en cambio, una parte de esas condiciones todavía no existe.

Por eso, organizaciones sociales y sectores de la oposición cuestionan que el Gobierno porteño concentre esfuerzos en controlar el crecimiento edilicio mientras la urbanización integral continúa pendiente. La discusión llegó incluso a la Legislatura, donde vecinos presentaron una propuesta específica para convertir la reurbanización de La Carbonilla en una política de Estado.

Una política que trasciende a La Carbonilla:

La restricción en La Carbonilla no puede analizarse de manera aislada. Forma parte de una política más amplia de la administración Macri hacia villas y asentamientos, que combina seguridad, recuperación del espacio público, controles de actividades comerciales y restricciones sobre nuevas construcciones.

El Gobierno porteño sostiene que estas medidas buscan recuperar el control territorial y garantizar que las mismas normas rijan en toda la Ciudad. En mayo, Jorge Macri definió el despliegue realizado en los barrios populares como parte de una estrategia para “ordenar” el espacio público y combatir actividades delictivas.

El desafío político, sin embargo, es que el ordenamiento no quede reducido al control policial o administrativo.

En La Carbonilla, como en otros barrios populares, la discusión de fondo sigue siendo habitacional: cómo transformar un asentamiento consolidado en un barrio integrado a la Ciudad sin que el costo del proceso recaiga sobre las familias que ya viven allí.

La restricción al ingreso de materiales puede frenar nuevas construcciones. Lo que todavía está por verse es si detrás de esa decisión habrá una política sostenida de urbanización, infraestructura y acceso a la vivienda o si el “ordenamiento” terminará funcionando, una vez más, como un sinónimo de control sobre la pobreza urbana.

La Ciudad construye una nueva plaza junto al Mercado de Pulgas

10.08.2026

Los vecinos de Colegiales contarán próximamente con un nuevo espacio verde en el entorno del Mercado de Pulgas. La obra se desarrolla sobre el playón de estacionamiento en desuso ubicado en la intersección de las calles General Enrique Martínez y Concepción Arenal, junto al tradicional predio porteño dedicado a la venta y restauración de muebles y objetos antiguos.

La futura plaza tendrá una superficie de 2.101 metros cuadrados y se integrará con las plazas Mafalda y Clemente, que se encuentran en la misma zona. De acuerdo con la documentación oficial del proyecto, la intervención también alcanzará distintas calles del entorno con el objetivo de ampliar el área peatonal, mejorar la seguridad vial y favorecer la conexión entre los espacios públicos.

El diseño prevé la incorporación de 50 árboles de distintas especies, entre ellos jacarandás, fresnos, patas de vaca, anacahuitas y yerbas de bugre. También se instalarán pérgolas metálicas preparadas para sostener vegetación, sectores de descanso y nuevo mobiliario urbano, además de un sistema de iluminación LED para mejorar las condiciones de uso durante la tarde y la noche.

Como parte de los trabajos, se proyectaron veredas más amplias, cruces nivelados y senderos peatonales que vincularán la plaza con el Mercado de Pulgas, Plaza Mafalda y Plaza Clemente. La documentación técnica incluye, además, la colocación de solados táctiles, rampas y otros recursos destinados a facilitar la circulación de personas con movilidad reducida.

La obra contempla también modificaciones en la calle General Enrique Martínez para reducir las distancias de cruce y ordenar el tránsito en el sector. A esto se suman tareas de adaptación del sistema de desagües pluviales, la incorporación de nuevo alumbrado peatonal y trabajos de acondicionamiento sobre la fachada del Mercado de Pulgas.

Según la información difundida por el Gobierno porteño, durante las últimas semanas se retiraron escombros, adoquines y elementos del antiguo estacionamiento. Además, avanzaron la demolición de parte de la calzada, el ensanche de veredas y la excavación de las bases destinadas a las pérgolas. La finalización de los trabajos está prevista para octubre.

El Mercado de Pulgas ocupa la manzana delimitada por las avenidas Dorrego y Álvarez Thomas y las calles Concepción Arenal y Enrique Martínez, en el límite entre Colegiales y Chacarita. El predio comenzó a funcionar en la década de 1930 como mercado de abastecimiento de frutas y verduras y, tras su reconversión en 1988, se transformó en uno de los principales puntos porteños para la compra y venta de antigüedades.

Brutal represión: decenas de heridos y detenidos tras el operativo durante la protesta en el Congreso

07.08.2026

Una jornada de protesta que se había convocado para rechazar el proyecto de Ley de Inviolabilidad a la Propiedad Privada impulsado por el Gobierno nacional derivó este jueves en un violento operativo de las fuerzas federales en las inmediaciones del Congreso de la Nación. Durante más de cuatro horas, efectivos de la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura utilizaron gases lacrimógenos, camiones hidrantes, postas de goma y otros elementos antidisturbios para dispersar a los manifestantes, en un despliegue que fue calificado por organismos de derechos humanos como uno de los más agresivos registrados en los últimos años.

La movilización había sido convocada por organizaciones sociales, sindicales, ambientales, de derechos humanos y colectivos de inquilinos que rechazaban distintos puntos del proyecto debatido en el Senado. Aunque el oficialismo retiró del texto el capítulo que modificaba la Ley de Tierras, la protesta se mantuvo debido a que la iniciativa conservó otros artículos cuestionados, entre ellos los cambios a la Ley de Manejo del Fuego y las modificaciones al régimen de desalojos contempladas en la denominada Ley de Inviolabilidad a la Propiedad Privada.

De acuerdo con la reconstrucción realizada por distintos medios y organismos presentes en el lugar, la intervención policial comenzó alrededor de las 16.30, cuando las fuerzas de seguridad que permanecían detrás del vallado instalado frente al Congreso comenzaron a lanzar gases lacrimógenos y agua a presión sobre los manifestantes. Minutos después, los efectivos avanzaron más allá de las vallas y desplegaron un operativo de dispersión que se extendió por varias cuadras, alcanzando avenidas como Callao, Avenida de Mayo, Corrientes y sectores cercanos a la avenida 9 de Julio.

La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) denunció que el operativo dejó más de 1.500 personas heridas como consecuencia de la utilización de gases lacrimógenos, gas pimienta, postas de goma, proyectiles de Byrna y golpes con escudos y bastones. El organismo sostuvo que la actuación policial constituyó una de las represiones “más violentas y extendidas en tiempo y distancia” de los últimos años, al señalar que las fuerzas avanzaron de manera sostenida sobre distintos grupos de manifestantes incluso cuando la movilización ya se encontraba en proceso de desconcentración.

Las denuncias también alcanzaron la actuación de las fuerzas durante la noche. Según los registros difundidos por organizaciones de derechos humanos y trabajadores de prensa, motocicletas policiales y camiones hidrantes avanzaron de manera coordinada para cerrar las vías de escape de quienes permanecían en la zona. Testigos aseguraron que los disparos con postas de goma y el lanzamiento de gases continuaron incluso contra personas que se retiraban del lugar o que transitaban por el centro porteño sin participar de la protesta.

Entre los heridos se encontraba una fotógrafa que sufrió un fuerte golpe en la cabeza durante el operativo y debió ser asistida por personal sanitario. Su atención se vio demorada por las restricciones para el ingreso de ambulancias impuestas en distintos sectores del perímetro de seguridad. Además, equipos de salud voluntarios reportaron numerosas lesiones provocadas por impactos de proyectiles y la exposición prolongada a los agentes químicos utilizados para dispersar la manifestación.

En cuanto a las detenciones, las cifras variaron según la fuente consultada. La Policía Federal informó inicialmente tres arrestos por los delitos de atentado y resistencia a la autoridad, mientras que posteriormente la Policía de la Ciudad confirmó otros nueve detenidos durante los incidentes registrados sobre Avenida de Mayo. Sin embargo, la Comisión Provincial por la Memoria contabilizó al menos 18 personas detenidas al finalizar la jornada, un número que también fue seguido por organismos de derechos humanos que realizaron el monitoreo del operativo.

Presentan un proyecto en la Legislatura para declarar Huésped de Honor al papa León XIV

06.08.2026

En el ámbito de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la legisladora Andrea Freguia ingresó un proyecto de declaración con el objetivo de distinguir como Huésped de Honor al papa León XIV. La propuesta contempla la entrega de este reconocimiento protocolar ante la eventual visita oficial que el Sumo Pontífice realizaría a la Argentina en noviembre de 2026, en lo que constituiría su primer viaje al país desde el inicio de su pontificado.

El expediente, que deberá ser derivado a las comisiones correspondientes antes de su llegada al recinto, fundamenta la distinción en la trayectoria del Santo Padre al frente de la Iglesia Católica y del Estado de la Ciudad del Vaticano, remarcando su prédica en favor de la dignidad humana, la paz, la libertad religiosa y el diálogo diplomático internacional.

Entre la tradición diplomática y el escenario local
El proyecto subraya el vínculo histórico entre la Ciudad de Buenos Aires y la Santa Sede, enmarcando la distinción dentro de la costumbre parlamentaria porteña de homenajear a jefes de Estado y personalidades internacionales en visitas de carácter oficial.

Sin embargo, el debate parlamentario sobre el gesto institucional tiene lugar en un contexto social sensible para la geografía porteña:

– ontraste social: Mientras las iniciativas legislativas buscan fijar posicionamientos protocolares, las parroquias, comedores y redes asistenciales de los barrios populares de la Ciudad absorben el impacto de la demanda creciente de alimentos y contención ante la pérdida de empleo.

– Retiro de la presencia estatal: Las organizaciones comunitarias vienen alertando sobre la reducción de fondos y el congelamiento de programas de integración sociourbana tanto por parte del Gobierno nacional como del Ejecutivo porteño, lo que sobrecarga el trabajo territorial de las instituciones religiosas.

El recorrido del expediente:

De obtener dictamen favorable en las comisiones de trabajo de la Cámara porteña, la declaración de Huésped de Honor requerirá el consenso de los distintos bloques políticos en el recinto.

Más allá de la formalidad diplomática que representa la iniciativa, el eventual paso del Jefe del Estado Vaticano por territorio porteño pondrá bajo la lupa el contraste entre los discursos de reconocimiento institucional y las respuestas concreta

Los fundamentos del expediente presentado en la Legislatura destacan la figura del Pontífice como una referencia para fortalecer la cooperación institucional y el respeto fundamental por los sectores más vulnerables. En una Ciudad donde las brechas de desigualdad se profundizan tras las medidas de ajuste fiscal, la agenda social que promueve la diplomacia vaticana suele chocar con la orientación de las políticas públicas locales y nacionales centradas en el recorte del gasto social.

Usted es el visitante N°