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Bregman: “De las 500 hectáreas de tierras porteñas privatizadas, 300 fueron con votos peronistas”

21.10.2021

La candidata a diputada porteña por el FITU dialogó con Tomás Méndez en Radio del Plata, sobre el debate de candidatos de la Ciudad y la provincia, la convivencia entre Juntos y el peronismo porteño, y cómo la izquierda es la única que enfrenta de verdad a la derecha.

Myriam Bregman, candidata a diputada porteña por el PTS FITU, fue entrevistada este jueves por Tomás Méndez en Radio del Plata, en el programa Duro de Callar.
Allí conversaron sobre el debate de candidatos y candidatas de la Ciudad de la semana pasada, en el que participó Bregman; y también sobre el debate de Provincia de Buenos Aires de ayer miércoles. El peloteo entre el Frente de Todos y Juntos, las acusaciones cruzadas y reproches, mientras la gente la pasa mal con la inflación y la falta de empleo.
Dijo que en el debate en el que le tocó participar, le hubiera gustado preguntado a Santoro en lugar de a Milei, acerca de la convivencia en la Ciudad entre el peronismo y Juntos: “Yo le hubiera dicho a Santoro: hay un tema que tiene que tenés que responder: por qué hace 15 años el PJ porteño, con sus diferentes listas y candidatos, que renueva cada dos años, tienen ese acuerdo tan permanente primero con Macri y después con Larreta, que les ha permitido gobernar la ciudad”.
Y agregó: “Tampoco Juntos dirige ninguno de los grandes sindicatos ni ninguna de las grandes fuerzas sociales y políticas de la ciudad: no dirigen el subte, ni el sindicato docente, ¿cómo hacen entonces para seguir gobernando durante tantos años?”, disparó la candidata. “Yo creo que el PJ porteño tiene un profundo acuerdo con el oficialismo de Larreta”.
Bregman explicó que el oficialismo porteño no tuvo la mayoría absoluta ni los dos tercios necesarios como para sacar las leyes en la Legislatura, por lo tanto, necesitó del apoyo del peronismo para hacerlo, sobre todo en la venta de terrenos como en Lugano, donde construyeron un campo de golf, gracias a los votos del peronismo, en lugar de construir una escuela.
“Yo denuncié en el debate y llevé las leyes impresas, de unas 500 hectáreas que han privatizado en la Ciudad; más de 300 fueron votadas por el Frente de Todos. No sólo eso, sino que Alejandro Amor, que encabeza en esta oportunidad la lista del FDT en CABA, es uno de los que les votó las principales ventas de tierras a Larreta, y ahora lo premian poniéndolo en el primer lugar”.
Hablando del panorama nacional, Bregman hizo una analogía de lo que sucede en la Ciudad con lo que sucede en otras partes del país donde la derecha es fuerte, por ejemplo en Jujuy: “Cuando ves esos regímenes tan fuertes, hay que preguntarse: del otro lado, ¿qué hay? ¿Cómo hacen Macri y Larreta para gobernar tantos años? ¿Cómo hace morales? Morales es ese virrey que se ha instalado en Jujuy con un régimen totalmente autoritario, persecutorio, violador de los Derechos Humanos, las libertades públicas, represor; pero no lo hace solo. Lo hace con la anuencia del PJ jujeño, con el que viene co- gobernando”, señaló.
Bregman dejó en claro que a la derecha hay que enfrentarla fuerte, no cederle nada, no votarle leyes.
También resaltó que las fuerzas principales políticas están muy lejos de la realidad de la gente y sus necesidades: “Anoche me pareció ver lo mismo que yo noté en mi debate anterior, que tanto el FDT como Cambiemos hablan de lo que a ellos les interesa. Vos hiciste, vos espiaste. Lejos de la familia que está en su casa, que prende la tele y dice vamos a ver qué dicen los candidatos”.
Y que los candidatos están muy “encerrados” porque ninguno quiere ni puede decir lo que van a hacer realmente: pagarle al FMI, condicionar la economía: “Mientras nosotros estamos discutiendo esto, Manzur y todo su equipo económico están en EEUU para discutir el acuerdo con el FMI”.
Tolosa Paz habló en el debate de construir más cárceles: “Vamos a ir a un acuerdo con el FMI que ate la economía del país, que todo esté al servicio de pagar la deuda. Claro que van a tener problemas sociales, ¿y a eso van a responder con más cárceles? Si empezás a desgranar todos los discursos te quedan muy pocos y muy de derecha”, finalizó Bregman la entrevista.

Las familias desalojadas de la Villa 31 siguen sin respuesta

18.10.20231

El problema central de las mujeres con hijos que participaban de la toma es la dificultad para conseguir piezas en alquiler.

La organización Somos Barrios de Pie denunció este viernes que el centenar de familias que fue desalojado del asentamiento «la fuerza de las mujeres» del barrio Carlos Mugica de Retiro sigue sin recibir «respuesta o solución alguna» por parte del gobierno porteño, al cumplirse este viernes quince días del operativo de la Policía de la Ciudad que derribó las viviendas de la toma y erradicó a sus ocupantes.
«En quince días no recibimos ninguna respuesta ni ninguna solución, estamos en una situación de incertidumbre total desde el primer momento», planteó Rocío Ponce, vecina del sector Cristo Obrero del barrio 31 y una de las delegadas de la toma.
En el mismo sentido se pronunció Lorena Martínez, también habitante de la ex Villa 31 y otra de las portavoces del asentamiento, quien explicó que el problema central de las mujeres con hijos que participaban de la toma es la dificultad que encuentran para conseguir piezas en alquiler.
Nosotros somos ochenta mujeres que sufrimos violencia de género y también violencia habitacional, porque en el barrio (por el Carlos Mugica) no te dan alquiler con chicos. Por eso, el único remedio que encontramos fue tomar ese basural», subrayó Martínez.
Las dos mujeres ofrecieron su testimonio y dieron su visión de la problemática de la vivienda en la CABA al participar este viernes de un debate organizado por Somos Barrios de Pie bajo la consigna «Una ciudad feminista e inclusiva, entre casas sin gente y gente sin casas».
En la charla, los expositores acusaron al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta de «promover la especulación y el negocio inmobiliario para construir grandes torres que benefician a empresas y perjudican al medioambiente mientras condenan a la indigencia y a la falta de vivienda a miles de familias», según consignaron en el comunicado que difundió la actividad.
Walter Córdoba, dirigente de Somos Barrios de Pie, advirtió que el desalojo «trastocó toda la vida» de las familias que participaban de la toma ya que mujeres con hijos fueron llevadas «a paradores en los que no pueden ni cocinar ni lavar y sus chicos y chicas no pueden ir a la escuela porque no cuentan con recursos para trasladarse, por ejemplo, desde Lugano a Retiro».
«Recién el martes pasado, dos semanas después del desalojo, el gobierno de la Ciudad empezó a ofrecer subsidios habitacionales a las familias», cuestionó Córdoba, y además puntualizó que los requisitos para acceder a la ayuda económica de la CABA -de entre 8000 y 13000 pesos- son difíciles de cumplir para los grupos familiares sin techo.
Sobre ese aspecto, la delegada Ponce detalló a esta agencia que el Gobierno porteño exige para entregar el subsidio «un informe socioambiental, un presupuesto de un hotel familiar con la dirección y el teléfono, o un presupuesto hecho por el dueño de una casa de familia si subalquila una pieza, con el ABL y el DNI del propietario».
Por último, la delegada denunció que los operadores del programa Buenos Aires Presente (BAP) de la CABA -cuya función es dar atención inmediata a la gente en situación de calle- hicieron un relevamiento de los ocupantes del asentamiento en el que solo censaron a «52 familias, y al resto, porque éramos más de 100, no los dejaron censar»

Teatro en el Morán: “Trieja, una insoportable comedia de terror”

17.10.2021

Por decisión de los entrevistados el artículo contiene lenguaje inclusivo.

La obra Trieja, una insoportable comedia de terror, se presentará el domingo 24 de octubre a las 20:30 h en el Centro Cultural Morán, Pedro Morán 2147, CABA.
Sinopsis: siglos atrás, el Conde Emilio truncó lo que creía que era un amor eterno con Mina y nunca pudo recuperarse. En el presente, Mika, una consagrada artista internacional, se encuentra en crisis con su actual pareja, Guillermo D’Ella Ópera. El asombroso parecido de Mika y Mina, descubierto por Igor -el eterno asistente jorobado- es el desencadenante de esta intrincada e insoportable comedia de terror.
Diálogo con el director Gustavo Lista y los actores de la obra, Pablo Fusco, Lalo Lambertucci y la artista Mika de Frankfurt.
¿Cómo nació el proyecto de Trieja? ¿Habían trabajado juntos/as anteriormente?
Lalo Lambertucci: Trieja surge luego de una función de Mika & Emilio intimate, que hicimos hace unos meses atrás y en la que vino a vernos Pablo Fusco, y a él se le ocurrieron varias ideas y disparadores que nos propuso para ponernos a jugar.
Pablo Fusco: Esa misma noche les conté unas visiones que tuve durante la función y cuando nos reímos los tres, sentí que había algo. Después de ese diálogo pautamos una fecha en la que probamos un par de cruces que finalmente funcionaron y fueron el envión que nos llevó a reunirnos con Gustavo Lista para contarle estas ideas, y proponerle que se sume desde sus múltiples facetas creativas. Como director, dramaturgo y diseñador de luces. En el circuito de teatristas independientes, la escasez desarrolla el talento en sus múltiples aspectos, todos hacemos todo y lo hacemos muy bien. Somos obreros culturales.
Con Mika trabajamos hace más de 10 años juntos en los Bla Bla. Con Lalo hicimos el montaje de una comedia histórico-educativa, en el Museo Malvinas que está dentro del Espacio Memoria y Derechos Humanos.
Mika de Frankfurt: Yo conozco a estas personas para mucho tiempo antes. Hemos compartido escenas y cenas. Nos hemos confesado secretos. Y durante este última etapa de pandemia nos preguntamos qué se puede hacer. ¡Juntemos fuerza y crear siempre es una linda norte! Yo tengo esta, tú tienes esa, yo quiero hablar de esa. Y así. Llegamos con acuerdos para escribir algo que se entienda. Y llega Gustavo que es uruguayo y sabe contar y pintar con luces historias teatrales. ¡Oh! ¡Cuánta placer trabajar con familia!
Gustavo Lista: Los cuatro juntos no habíamos trabajado nunca por más que nos conocíamos hace mucho. Junto a Mika y Pablo trabajé varias veces como iluminador de Los Bla Bla, y Lalo fue parte del elenco de una obra de mi autoría (Garibaldi o una mujer del tamaño de un salero). Esas fueron las oportunidades en las que de alguna manera nos unió el trabajo.
¿Podemos saber el porqué del nombre de la obra o es algo para descubrir?
P.F.: El nombre lo puso Gustavo y apareció como consecuencia de la clásica estructura de las novelas del triángulo amoroso; que nos interpela en estos tiempos de deconstrucción y ruptura de los arquetipos del amor, los vínculos y las relaciones.
L.L.: Yo creo que lo explica mucho mejor Mika en la obra. ¡Así que vengan el 24 al Morán!
M.D.F.: ¡Sí, que vengan a descubrir! ¡Igual si colocas para internet tendrás una pistas!
¿Qué nos pueden contar acerca de este género de “comedia de terror”?
G.L.: No sé si existe el género comedia de terror, lo que sí creo es que tanto el terror como la comedia tienen un punto en común, que es esto de que todo lo que va ocurriendo conduce a un objetivo claro; en un caso a dar miedo o susto, y en el otro a hacer reír. Para Trieja utilizamos los arquetipos ya conocidos del género del terror más clásico, más romántico también. Lo utilizamos en favor de la comedia, a sabiendas de que la mayoría de la gente conoce los personajes e incluso escenas de las películas, novelas y musicales de este tipo de terror que algunos le dicen viejo, pero yo prefiero decirle clásico.
M.D.F.: Yo creo que es un poco como cuando te hacen cosquillas. Que hay algo de susto y risas. Me gusta pensar que es una obra para hacer cosquillas. ¡A mí me gusta que me hagan cosquillas! Hay gente que es molesta con esto.
L.L.: La comedia es algo que convive en nosotres todo el tiempo. En el caso de Trieja, el terror, lo fantasmagórico, o la parte monstruo o monstrua de la vida la transitamos con humor y en cierta forma también la reivindicamos.
¿Cómo fue el trabajo durante la pandemia? ¿Cuál es la situación como artistas en esta época de reaperturas de salas?
L.L.: Como parte del arte y la cultura, o como dice Pablo como obreros culturales que somos, no estamos ajenos a la crisis que vive el sector, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires donde el apoyo ha sido insuficiente y muy por debajo de las necesidades. De a poco se está volviendo pero es muchísimo el esfuerzo que hace el teatro independiente para subsistir y se hace con mucho amor, mucha creatividad, conciencia y empatía de les artistas y del público que acompaña.
G.L.: Yo aparte de trabajar como dramaturgo y en algunas ocasiones como director de teatro me dedico principalmente al diseño de luces para teatro y, más específicamente, como operador de luces en teatro independiente (en NUN teatro bar) y como ya sabrán durante casi toda la pandemia las salas estuvieron cerradas, por lo tanto estuve con nada de trabajo.
P.F.: El impacto en la actividad teatral tanto oficial, comercial como -y sobre todo- independiente, creo que fue profundamente negativo. Salas, espacios culturales, teatristas, docentes, actores/actrices, intérpretes, técnicos, trabajadores de todos los sectores de la cultura, tuvieron que aceptar y adaptarse a sobrevivir de la manera que fuese y esa brecha enorme que ya existía pre pandemia, hoy es mucho más grande. Pero como hay una enorme tradición de soportar y seguir creando en las peores condiciones y contra todo pronóstico y realidad adversa, aquí estamos presentando nuestra nueva aventura delirante y cómica. Para usar una vez más a la risa, como combustible para la reflexión social y la catarsis artística colectiva.
M.D.F.: Mucha cantidad de artistas no tuvieron para comer o hemos recibido bolsones. No hemos podido subir a escena que es un forma de sacar monstruos y sanar la mente. Sin embargo me siento privilegiadx ya que he podido profundizar búsqueda y creación.
P.F.: Agrego como dato curioso que tuvimos la idea de hacer estas dos fechas en el Morán (10 y 24 de octubre, los domingos a las 20:30 h) a modo de preestreno y, al mismo tiempo, de financiamiento colectivo para costear los gastos de producción y así motorizar de manera directa y práctica la epopeya de la presentación de subsidios que es la única vía de financiamiento ultra burocrática y siempre escasa. Creemos en la necesidad de nuevas formas de creación y financiación de proyectos artísticos y culturales. A tal fin desde el Morán, se pusieron a disposición unas entradas de mayor valor en apoyo a la gestión cultural independiente. Es de gran ayuda este esfuerzo que hace el espectadxr y consideramos en eso que hay un acto de empoderamiento y soberanía cultural.
L.L.: Agradecemos y aprovechamos este espacio para invitarles a que vengan a vernos el domingo 24, que apoyen al teatro, a la cultura, apelamos a seguir generando conciencia sobre la importancia de sostener sobre todo a los espacios culturales independientes.
M.D.F.: ¡Gracias por permitir hablar por aquí! La cultura se hace desde abajo y necesita de personas que dan voz para hacer conocer. ¡No más que gracias y que sean mucho felices!
G.L.: Por supuesto que me gustaría invitar a la mayor cantidad de personas que puedan asistir a la función del 24 de octubre en el Cultural Morán. Por un lado obviamente porque estaremos felices de tener las butacas a tope, pero por otro (y hasta diría el más importante) porque creo que nadie debería perderse este instante de carcajada, de deformarse un poco la cara riendo, ya que tanto Mika, Lambertucci y Fusco son excelentes apóstoles de la comedia y desparraman en escena su talento de forma maravillosa.
Las entradas para Trieja, una insoportable comedia de terror se pueden comprar de manera anticipada por Passline

Unipersonal “Discepolín, fanático arlequín”: un homenaje al grotesco

17.10.2021

Por Analía Ávila

Daniel Casablanca, actor, director, docente de teatro e integrante de Los Macocos, se refirió a la obra sobre Enrique Santos Discépolo que presentará los domingos 17 y 24 de octubre, y 21 y 28 de noviembre a las 19:30 en el Galpón de Catalinas (CABA). La dirección general de la obra es de Guadalupe Bervih.

¿Cómo fue el proceso para la creación de este unipersonal y cuánto tiempo llevó?
Daniel Casablanca: Es un proyecto que empezamos a pensar a finales de 2018, en ese momento sabíamos que era un unipersonal y que era sobre Enrique Santos Discépolo, con textos de Mordisquito, hasta habíamos pensado en que hubiera músicos en escena, tuvimos una primera reunión con Rep, Saborido y Lucas Ferrara. En ese momento, Rep nos recomendó leer la biografía que Sergio Pujol escribió sobre Enrique Santos y de ahí en más empezaron a aparecer todo tipo de textos, enfoques, encares, que fueron dando forma al espectáculo que hacemos hoy. Un largo camino, una búsqueda.
¿Qué aspectos y qué momento de la vida de Discépolo eligieron destacar en la obra?
D.C.: Dramáticamente el espectáculo sucede en una noche afiebrada de creación del artista, quizás la última noche o cualquier noche de cualquier artista, en ese momento de angustia y ansiedad de la hoja en blanco. Eso dispara diferentes situaciones, se muestran distintos momentos de la vida, su vínculo con Eva, su obra como autor, algunos tangos, su relación con la música, su relación con el teatro; el Discépolo actor, autor, músico…
¿Cómo es tu trabajo actoral con la máscara y qué podés decirnos acerca del género grotesco en este unipersonal?
D.C.: La máscara de arlequín de la comedia del arte fue el puntapié inicial para empezar a poner el cuerpo luego de toda la investigación teórica, no encontrábamos la forma clownesca de juego y divertida de decir los textos tan confrontativos de Discépolo, es así que antes de empezar los ensayos nos reunimos con Alfredo Iriarte y Gabriela Guastavino que hicieron un gran trabajo dando forma a la máscara con su perfil tan característico y su pelo, así en plena cuarentena 2020, ya con un prototipo de máscara, en un mes y medio intenso montamos el espectáculo. Los cuatro años de sedimentación estallaron.
No fue una estrategia premeditada la introducción del grotesco, sin duda que el personaje de Enrique Santos Discépolo no nos dejó escapar del género y el espectáculo es grotesco de principio a fin, es un homenaje al grotesco. Son esas magias antropológicas que suceden a veces, empezar a investigar un tema y que te lleve sin pensarlo a esos lugares, no conscientes. Y creo que el espectador, a través del género del grotesco se conecta con sus padres, con los abuelos, con un pasado cultural muy fuerte más allá de la información intelectual que pueda traer. Lo que sentimos que sucede es que el público nos saluda muy emocionado, conmovido y agradecido al final de la función. Y con Guadalupe Bervih que es la directora del espectáculo y mi mujer, llegamos a casa comentando la función y no nos podemos dormir hablando de lo que sucede en cada presentación, hablamos de conquistas sociales, de logros, y la gente lo aplaude. Pasan cosas con el espectáculo que nos sorprenden y nos dan mucha felicidad.
Eva le decía “arlequín” a Discépolo, ¿fue un gesto tomar este nombre para la obra? ¿Se manifiesta en la obra el pensamiento político de Enrique?
D.C.: En realidad fue al revés, nosotros decidimos usar la máscara, trabajar con la comedia del arte y utilizar mi experiencia de haber hecho con media máscara Arlequín, servidor de dos patrones (versión de Alicia Zanca en el Teatro de la Ribera en el año 2007) y después nos enteramos que esa era la forma en que Eva llamaba a Enrique. Me interesaba la figura de Enrique como artista, pensaba al ver sus películas y su forma de actuar que tenía algo en común, que mi color actuando podía estar cercano… Todos los caminos nos llevaban al mismo lugar.
Se ponen de manifiesto sus valores vinculados principalmente a la justicia social, su defensa de la persona y sus derechos, algo que el trae desde la infancia, que había visto en el país, desde muy joven.
¿Cómo fue tu trabajo durante la pandemia y qué perspectivas ves ahora con la apertura de las salas?
D.C.: La pandemia fue muy creativa, quizás a pesar de nosotros mismos, con Los Macocos escribimos el espectáculo por zoom y ya pudimos empezar a ensayar más tiempo que el que en épocas “normales” hubiéramos tenido, lo mismo con el unipersonal. Entonces nos encontramos con dos espectáculos a estrenar, nuevos, fuera de los circuitos comerciales, con valores más accesibles, eso nos permitió arrancar apenas se reabrieron las salas con espectáculos de calidad y tener muy buena respuesta del público.
Contanos sobre tus proyectos personales y también con Los Macocos.
D.C.: Con Los Macocos estamos con nuestro recién estrenado Maten a Hamlet en el Centro Cultural 25 de Mayo, viernes y sábados a las 20:00 h y domingos a las 12:30 h.
Y con Discepolín, fanático arlequín estaremos los domingos 17 y 24 de octubre y 21 y 28 de noviembre en el Galpón de Catalinas, Benito Pérez Galdós 93, en La Boca. Mientras que el domingo 31 de octubre estaremos en Luján, el jueves 4 de noviembre en el Festival de Máscaras de Los Pompapetriyasos en Parque Patricios y el jueves 18 de noviembre en el Teatro Roma.
Estamos más como una banda, de gira, probando diferentes espacios hasta llegar a establecernos en una sala con un gran estreno 2022. Es así que podríamos decir que esta entrevista es un anticipo de lo que vendrá.
Ficha técnica
Actúa: Daniel Casablanca.
Diseño de luces: Magalí Perel.
Diseño de sonido: Diego Aranda.
Diseño gráfico: María Ana Tapia Sasot.
Estudio y técnico de grabación: Bulsara records – Marcelo Ceraolo.
Diseño y realización de máscara Discepolín: Alfredo Iriarte.
Diseño y realización de peluca: Gabriela Guastavino.
Realización escenográfica: Marcos Aquistapace.
Fotografía: Gustavo Iapeghino.
Piano grabado y arreglos en “Tormenta y desencanto”: Hernán Gallegos.
Violín grabado en “Desencanto”: Carolina Rodríguez.
Dirección de arte: Analía Cristina Morales.
Dramaturgia e idea original: Daniel Casablanca.
Dirección General: Guadalupe Bervih.
Las entradas para Discepolín, fanático arlequín están disponibles en Alternativa

Informe crítico sobre el ministerio de Desarrollo porteño durante la pandemia

15.10.2021

La Junta Interna de ATE Promoción Social presentó un informe crítico sobre las acciones y medidas tomadas por el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires tanto en 2020 como en este año: asistencia alimentaria, políticas de género y de infancia y juventud en falta.

En uno de los meses con más contagios de covid, en 2020, lxs funcionarixs de los programas sociales corrían por los pisos del ex Elefante Blanco, sede principal de la cartera que dirige María Migliore, para chequear qué familias recibían dos bolsones de comida en vez del único —unos fideos, dos leches, harina y cacao, no mucho más— con el que la gestión del Pro pretendía contener la crisis. En pandemia, el Ministerio de Desarrollo de la Ciudad de Buenos Aires, el distrito con más recursos por habitante del país, subejecutó presupuestos, despidió trabajadorxs y congeló programas. Pese a las declaraciones públicas formuladas por referentes del Pro en defensa de la educación, también dejó a los hogares de niñxs bajo su órbita sin computadoras ni teléfonos para conectarse a las clases. Una gestión que se desentendió de su rol, en el momento más crítico.
En la Ciudad de Buenos Aires, en el primer semestre de 2020, la población bajo la línea de indigencia prácticamente se duplicó. El 11,7% que registró el área de Estadísticas y Censos del Gobierno porteño representa a 350 mil personas que no tenían para comer, que no llegaban a comprar los alimentos básicos. Eran 171 mil habitantes más que en 2019, antes de la pandemia. En los mismos meses se registraban las peores cifras de desempleo, en especial para quienes buscaban o tenían sus primeros trabajos. La desocupación general de CABA pasó del 10,9% al 14,7% interanual, pero fue peor en la zona sur (21%) que en la zona norte (8,6%), peor entre las mujeres (15%) que entre los varones (14,4%), y mucho peor entre lxs menores de 29 años: casi unx de cada dos jóvenes no tenía trabajo.
La gestión de Horacio Rodríguez Larreta y María Migliore no es la única responsable de estos números. Pero sí es la única responsable de no haber destinado los recursos del Estado porteño, el que más presupuesto por habitante tiene en el país, a contener la crisis que causó el covid. La pandemia impactó más en los mismos sectores a los que el Gobierno de la Ciudad descuida desde hace años: lxs jóvenes de barrios populares, las mujeres y lxs niñxs, lxs trabajadorxs informales. Aunque el Ministerio de Desarrollo, a cargo de Migliore, tiene contacto directo con la población que más sufrió los efectos del covid, la decisión que tomaron como gestión fue desentenderse de su función y encubrir las consecuencias.
Del Ministerio de Desarrollo, históricamente desfinanciado por el Pro, dependen áreas críticas como la Dirección de Mujer, el programa Grupos Comunitarios, la Dirección de Niñez y Adolescencia, o la Dirección de Políticas Sociales en Adicciones. Al principio de la pandemia, el ministerio fue declarado esencial por el jefe de Gobierno. Pero la declaración no fue acompañada con recursos suficientes para amortiguar el impacto de la crisis. En los últimos 18 meses, María Migliore recortó presupuestos, despidió trabajadorxs y congeló programas. Una decisión que cubrió todas las políticas del ministerio, pero que se vio especialmente en tres ejes: la asistencia alimentaria, las políticas de género, y las de infancia y juventud.

Asistencia alimentaria: la necesidad por ascensor, los recursos por escalera

Frente a la suba de la indigencia y la pobreza que generó la pandemia, el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño incrementó la asistencia alimentaria por dos vías. La primera fue la cantidad de alimentos que distribuyen en los comedores comunitarios. La segunda fue la implementación de un esquema de entrega de bolsones que incluyen harina, fideos, leche y cacao —no mucho más—, destinados a algunas familias con las cuales trabajan los programas del ministerio. Pero desde el principio de la pandemia, e incluso en el pico de distribución, la política alimentaria estuvo lejos de responder al incremento de la demanda.
En los comedores comunitarios, tal como le transmitió la Defensoría del Pueblo a la subsecretaria de Fortalecimiento Personal, Familiar y Comunitario, Jazmín Lerner, el aumento de las raciones de comida fue dispar: solo se verificó en los espacios que estaban inscriptos en el registro del programa Grupos Comunitarios. El problema es que este registro —que también permite el acceso a financiación para comprar equipamiento, pagar el gas y cubrir sueldos— no abre hace cuatro años. Desde 2017, solo ingresaron al programa comedores que son políticamente afines a Cambiemos. Los gestionados por organizaciones que no responden al oficialismo porteño tienen que solventar, con sus recursos, elementos tan esenciales como las cocinas y las garrafas.
Los bolsones de comida que el Gobierno de la Ciudad les ofrece a algunas familias que tienen contacto con programas de restitución y promoción de derechos, como Fortalecimiento de Vínculos, Andares, Reconstruyendo Lazos o Casas de lxs Niñxs, son deficientes no solo en cantidad, sino también en calidad. Con un kilo de fideos, un kilo de azúcar, un kilo de arroz, dos litros de leche, un litro de aceite y dos paquetes de galletitas, más de una vez en mal estado, familias que están bajo la línea de indigencia, o en el mejor de los casos de pobreza, tenían que comer 15 días al principio y 30 días después, cuando los bolsones pasaron a ser mensuales. El mismo pack recibían, con un agregado de frescos, lxs adultxs mayores que podían demostrar la falta de ingresos. Pero la entrega se suspendió en los primeros meses de 2021, con el inicio de la vacunación. El argumento de la gestión del Ministerio fue que, con la vacuna, lxs adultxs mayores podían volver a trabajar.
A principios de julio del año pasado, el Gobierno porteño difundió que había triplicado la asistencia alimentaria, pero después del anuncio inició un recorte que chocó de frente con la crisis. A quienes trabajamos en las distintas áreas del ministerio se nos transmitió, de repente, que se iba a hacer un cruce de información para chequear qué familias recibían más de un bolsón, porque sus integrantes tenían contacto con diferentes programas. En los peores meses de la pandemia, lxs funcionarixs de María Migliore corrían por los pisos del ex Elefante Blanco, la sede principal del ministerio, no para ver de qué manera contener los impactos de la crisis económica, sino para detectar quiénes recibían dos kilos de fideos por quincena en vez de uno. No encontraron muchos casos, pero le hicieron la tarea al Ministerio de Hacienda, que presionaba para que se bajara la inversión social.
En la comida que distribuían en los comedores pasó algo similar. El Ministerio de Desarrollo entrega dos tipos de menú: uno de invierno y uno de verano. En noviembre de 2020, si bien la gestión no bajó el número de raciones, sí redujo el peso en gramos de cada porción. Lxs funcionarixs del área respondieron que se debía al cambio de estación. Pero cuando volvió el menú de invierno, en mayo de 2021, el gramaje no volvió a ser el de mediados de 2020. El recorte en la cantidad, además, fue acompañado por un recorte en la calidad. Varios platos del menú de invierno dejaron de incluir carne, y si las personas que en 2020 iban a un comedor, porque estaban debajo de la línea de indigencia, un día comían polenta con estofado o carne al horno, ahora solo comen polenta o guiso de arroz.
El presupuesto aprobado en la Legislatura a fines de 2019 tuvo múltiples cambios. Pero el registro que publica el Estado porteño, trimestre por trimestre, muestra que estos recortes, esta multiplicidad de micro ajustes, fueron una decisión política. De los 37.667 millones de pesos que el ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat tenía disponibles para 2020, solamente usó 34.335 millones: una sub ejecución que casi llega al 9%. Incluso si tomamos en cuenta los recursos que tenían contemplados —sin decir que en un año tan crítico la reasignación presupuestaria debería haber sido mayor—, el Gobierno de la Ciudad privilegió el recorte de fondos que tenía disponibles por encima de la asistencia alimentaria.

Políticas de género: picos de demanda y congelamiento de programas

Así como difundió inmediatamente que había incrementado la asistencia alimentaria, la gestión de Migliore anunció, igual de rápido, que las consultas a la línea 144 —que ofrece contención a mujeres que viven situaciones de violencia— habían subido un 48% respecto a 2019 y que contaban con 35 profesionales para responder. La línea funciona las 24 horas, los 365 días del año, y recibe más de 200 consultas diarias. Cada comunicación puede tomar desde 20 minutos hasta una hora al teléfono, según el peligro que corra la persona que llama. Las 35 trabajadoras, que hoy son 32, nunca fueron suficientes para responder a la demanda que se generó desde el inicio de la pandemia.
La consecuencia es que hay comunicaciones que no se contestan, porque no hay profesionales que las puedan tomar. El WhatsApp que inauguraron no funciona, también por falta de personal. Y los llamados que no ingresan se caen: son situaciones que el Estado no aloja.
En las consultas que sí se responden, la falta de recursos limita mucho las posibilidades de intervención. En casos de peligro extremo, la única opción que tienen las profesionales es llamar a la policía. La gestión del Pro reduce la intervención a la respuesta inmediata de la emergencia y a un tema de seguridad. No plantea un abordaje integral. No ofrece recursos para fortalecer la autonomía de las mujeres que viven situaciones de violencia. No responde a la demanda de la sociedad. Para que el Estado implemente políticas habitacionales, patrocinio jurídico integral y programas de empleo —es decir, una política que contemple todas las dimensiones necesarias para acompañar situaciones tan complejas—, hace falta un presupuesto que la Ciudad de Buenos Aires podría destinar, pero no asigna o, si asigna, no ejecuta.
El ministerio de Desarrollo cuenta únicamente con dos hogares de tránsito —en realidad, solo uno es de la Dirección de Mujer— y dos refugios en la Ciudad, uno para víctimas de trata y uno para víctimas de violencia (el centro que inauguraron en Nueva Chicago, a mediados de 2020, cerró antes de fin de año). Las vacantes son insuficientes. Los edificios en los que funcionan tienen filtraciones y humedad. Más de una vez faltan elementos de gestión menstrual y pañales para lxs hijxs de las mujeres alojadas. Y los criterios que imponen las funcionarias son directamente carcelarios. Cuando las mujeres entran a los refugios, se les saca desde el DNI hasta el celular. Y por un criterio de cuidado —pero también por falta de recursos y de estrategias complementarias— no pueden tener contacto ni comunicación con el afuera.
¿Cómo hace una mujer para romper con el círculo de violencia, si depende económicamente de su agresor y el único refugio del Gobierno de la Ciudad no tiene camas, o es muy difícil de habitar? ¿Qué queda para las otras formas de violencia, menos visibilizadas, si el Estado porteño no responde, ni siquiera, ante las problemáticas de género que la sociedad priorizó como más urgentes?
Las políticas de género del Gobierno de la Ciudad, al igual que todas las áreas del ministerio que trabajan en restitución y promoción de derechos, como Niñez y Adolescencia o Políticas Sociales en Adicciones, están sostenidas por estatales precarizadxs. Más de un tercio de lxs trabajadorxs, con hasta ocho años de antigüedad, facturan bajo el régimen de monotributo. Los contratos basura —que incluyen la tercerización por medio de ONG’s y de la UBA— le permiten a la gestión de Larreta encubrir la relación de dependencia y desconocer sus obligaciones como empleadora. A lxs trabajadorxs precarizadxs no les pagan cargas sociales, no les pagan aportes jubilatorios, no les pagan aguinaldo y pueden echarlxs sin causa, incluso en el medio de la pandemia, como hizo la gestión de Migliore, cuando los despidos estaban prohibidos por ley.
Muchxs trabajadorxs del ministerio que están en planta transitoria o en planta permanente cobran salarios que, hoy, no cubren ni un tercio de la canasta familiar. Este año probablemente sea el sexto al hilo en el que los sueldos pierden contra la inflación. Si en una familia de cuatro personas, lxs dos adultxs trabajan en el Ministerio de Desarrollo Humano y pagan más de 16 mil pesos de alquiler, no llegan a cubrir la canasta básica. Es decir, tienen un trabajo formal en el Estado, pero igual son pobres. Peor es el panorama de lxs tercerizadxs por medio de la UBA, que cobran un 30% menos aunque realicen las mismas tareas que la planta permanente, en los mismos horarios.
En el presupuesto que aprobó la Legislatura para 2020, la Dirección de la Mujer tenía asignados 402.510 millones de pesos. El registro de ejecución presupuestaria que publica el Poder Ejecutivo, sin embargo, informa que el gasto fue bastante menor: 336.892 millones de pesos. La subejecución en la Dirección de Mujer el año pasado llegó al 16%. Si bien algunos de estos recursos, se supone, fueron reorientados hacia la política alimentaria, no son los programas que trabajan violencia de género los que, dado el crecimiento de la problemática durante la cuarentena, parecían las políticas más oportunas para desfinanciar.

Políticas de infancia y juventud: la pelota siempre del mismo lado

A mediados de 2020, la mitad de lxs niñxs y jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires vivían en hogares pobres. Un tercio de lxs pobres porteñxs tenía menos de 18 años. Desde el inicio de las clases a distancia, el Ministerio de Desarrollo no tuvo ninguna iniciativa que facilitara la conexión de lxs chicxs que no disponían de un teléfono o una computadora e internet. No la tuvo en general.
Pero tampoco la tuvo con lxs que estaban en contacto con algún programa de restitución y promoción de derechos, ni con lxs que estaban bajo el cuidado del Estado, alojadxs en los cinco hogares de la Dirección de Niñez. En las instituciones que dependían del ministerio —hasta que a principios de 2021 fueron traspasados al Consejo de Derechos— muchxs de lxs chicxs no pudieron seguir la dinámica escolar por falta de recursos.
En 2020, la Dirección de Niñez y Adolescencia solo ejecutó el 68% del presupuesto aprobado por la Legislatura. Para afrontar la pandemia y la cuarentena, con todxs lxs chicxs en los hogares las 24 horas del día y mientras se reconocía el acceso a internet como un derecho fundamental, el ministerio no hizo ninguna inversión extra en materia de tecnología. Fueron lxs trabajadorxs quienes, ante la falta de respuestas de la gestión, consiguieron donaciones o prestaron sus teléfonos para que lxs chicxs pudiesen seguir las clases y hacer las tareas. La consecuencia fue, en algunos casos, la deserción escolar de niñxs que estaban bajo el cuidado del Estado y, en general, la necesidad de ponderar entre un turno médico y una clase de la escuela, por contar con una sola computadora.
El Ministerio de Desarrollo tiene una estructura de programas que le hubiese posibilitado acompañar los procesos de muchxs niñxs y jóvenes. El Programa Adolescencia implementa convenios de gestión asociada con distintas organizaciones, para que más de 9 mil chicxs de entre 14 y 18 años practiquen deportes y disciplinas artísticas. En abril de 2020, la gestión decidió suspender el programa hasta fin de año, porque no quería transferirles recursos a las instituciones para hacer actividades a distancia. Pero no implementó ninguna otra política de promoción de derechos para esta población. Fueron lxs trabajadorxs quienes sostuvieron las tareas de acompañamiento que la gestión quería desconocer y mantuvieron el contacto con lxs 3 mil chicxs que, según el índice de vulnerabilidad que define el ingreso a las actividades, se encontraban en una situación más compleja.
En paralelo, al único programa del ministerio que acompaña de manera integral la formación de jóvenes para el primer empleo se le mantuvo la beca congelada desde fines de 2018 hasta junio de 2021. Reconstruyendo Lazos es una política que genera prácticas laborales para chicxs de 16 a 21 años, por medio de la articulación con empresas, organismos del Estado y fundaciones, y el acompañamiento de profesionales que, al mismo tiempo, trabajan la restitución y la promoción de diferentes derechos. Desde 2015, lxs integrantes del programa reclaman que la beca recupere el peso que tenía originalmente. El estímulo subió menos de un 400% desde que el Pro asumió en la Ciudad, a fines de 2007. El pasaje de subte, que muchxs chicxs pagan cuando van a las prácticas, aumentó más del 4.000%.
Mientras congelaba este programa, la gestión del Pro impulsó una Ley de promoción del empleo a través de prácticas formativas. Quien la implementa es la Subsecretaría de Trabajo del Gobierno de la Ciudad, que les paga 10 mil pesos por mes a lxs jóvenes para que hagan prácticas en empresas como KFC o Mostaza. A diferencia de las que genera el programa del Ministerio de Desarrollo, en las prácticas de la Subsecretaría de Trabajo no hay ningún acompañamiento profesional —ni un enfoque integral sobre los derechos— y lxs jóvenes tienen que pasar un proceso de selección para ingresar. Más que una práctica, se parece a un periodo de prueba que el Estado porteño les financia a algunas empresas, para que después de seis meses de entrenarlxs, sin pagarles un sueldo, puedan contratar a quienes mejor se desempeñan.
Lxs jóvenes que ingresan a las prácticas por medio de la Subsecretaría de Trabajo son lxs mismxs que las empresas incorporan sin la intervención del Estado: lxs que buscan sus primeros empleos y pueden sostener horarios rotativos. Lxs funcionarixs del Ministerio de Desarrollo, lejos de reclamar presupuesto para el programa que está bajo su órbita y cumple la misma tarea desde un enfoque de derechos, pidió que le derivaran a la Subsecretaría de Trabajo lxs jóvenes mejor calificadxs. En la gestión del Pro en la Ciudad, cuando la pelota pega en la red, siempre cae para el mismo lado.

Cierre: ¿qué ministerio necesitamos para una Ciudad inclusiva?

La Ciudad de Buenos Aires es el distrito con más presupuesto por habitante del país. Tiene un 85% más de recursos que la provincia de Buenos Aires, un 37% más que Santa Fe y un 36% más que Córdoba. El presupuesto por habitante en euros es comparable con el de Barcelona e incluso más importante que el de Madrid. Un distrito que maneja estos recursos dispone de un margen amplio para construir políticas sociales integrales y de calidad. No podemos reducir la gestión del Gobierno de la Ciudad a mejorar las veredas y renovar las plazas. El Estado porteño debió ofrecer mejores políticas durante la pandemia y debe implementar políticas de avanzada, para la restitución y la promoción de derechos en los sectores más vulnerabilizados.
En los últimos años, una parte importante de la sociedad manifestó la demanda de que se incrementen las acciones para acompañar y proteger a las mujeres que viven situaciones de violencia por motivos de género. Una preocupación unánime se expresó, también, cuando se difundió que en Argentina más de la mitad de lxs niñxs crecen en hogares pobres. A la vez, el debate alrededor de cuál tiene que ser el enfoque de las políticas públicas sobre el consumo de drogas se amplió y reconfiguró. Sin embargo, lejos de tomar estas agendas, de volcar recursos e innovar en las respuestas, Larreta y Migliore reproducen el modelo de fragmentación y desfinanciamiento con el que el Pro gestiona las políticas sociales desde 2007.
El Ministerio de Desarrollo tiene un rol fundamental para ofrecer, a quienes habitan la Ciudad, herramientas que permitan reducir los impactos de la desigualdad, y construir proyectos de vida dignos y autónomos. El recorte presupuestario y el desmantelamiento de algunos programas durante la pandemia mostraron hasta dónde llega la especulación de Larreta y Migliore respecto a quienes más precisan el acompañamiento del Estado. Si no dejamos de pensar el Estado porteño en los términos que propone la gestión del Pro, despojado de su responsabilidad de intervenir en la restitución y la promoción de derechos, la Ciudad de Buenos Aires va a ser cada vez más excluyente. Es urgente concebir las políticas sociales del Estado porteño desde una posición ética, tanto en el recorte que se realiza de los problemas como en las soluciones que se diseñan e implementan.

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