Comunicadores del Sur

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Se llevó a cabo la ceremonia de inicio de la cosecha “KHAPAJ RAYMI” en la Capital Federal

28.12.2017

 

El jueves 21 de diciembre, el Consejo de Acontecimientos Aborígenes – CAA., llevó a cabo la ceremonia de inicio de la cosecha “KHAPAJ RAYMI” en la Capital Federal; en ella estuvieron presentes varios jóvenes  y niños, el fuego sagrado de la ceremonia se inició el encendido en el horario pactado. Fue el momento en que empezó a circular por los alrededores nuevas presencias y el murmullo de los niños, sumándose al trinar de los pájaros que sostenía el lugar.

 

La plaza se encontraba casi intacta como cuando se lo había dejado el 1º de agosto pasado en que se realizó la ceremonia a la Pachamama (Madre Tierra). Luego de colocar las wiphalas (símbolo sagrado del Kollasuyu) en los puntos estratégicos, se pudo observar a algunas personas con aspecto curioso circular muy cerca del lugar, así se dio inicio a los 25 años de actividad ininterrumpida.

Una vez realizado el círculo ceremonial, se invocó a los antiguos espíritus de los mares, se invocó a los antiguos espíritus de la gran pampa, del viento y de la lluvia. Se recordó a todos los ancianos que habían circulado en las ceremonias anteriores; se recordó que en los inicios, los primeros rituales eran realizados en el centro de la Plaza, lugar donde hoy está implantada una curiosa flor metálica. Esta situación llevo a reflexionar sobre papa Noel con abundante abrigo, sobre el arbolito cubierto con nieve de tergopol, se mencionó sobre los  alimentos que se ingieren durante los festejos de la navidad, pertenecientes a la religión judeo-cristiana, a 38º de temperatura, que todo ello alteraría nuestra naturaleza.

Varios jóvenes presentes se miraron con sorpresa al encontrarse luego de muchos años, recordaron tiempos pasados donde de niños también recorrían sobre los pastizales en el centro de plaza; y que ahora no era más aquel centro, sino más acá el lugar del ritual. Este nuevo espacio en su momento era solo un relleno de escombros, y que las ofrendas ofrecidas año a año fueron haciendo reactivar el lugar, hoy es tierra fértil y llena de vida, donde es habitual encontrar una variedad de seres vivos, y también considerarla “semillero” ya que fue un espacio donde los niños han nacido y emergido a través de la reivindicación de sus raíces, su identidad cultural.

Al invocar a los antiguos Querandíes… al escuchar el silencio cuando se mencionó a los espíritus querandíes, ya el joven Amaru había anticipado “…nosotros no somos responsables del exterminio de la cultura Querandí, los responsables deben hacerse cargo de ello (…) hoy nosotros por haber nacido en este territorio, ya somos Querandí-Kollas…”. Uemura nos ilustro sobre las plantas sagradas, nos hablo sobre su travesía y su contacto con la simbología ancestral dentro de los montes amazónicos, dijo que desde el punto de vista de la medicina “… los elementos que hoy son considerados adictivos, es porque la gente hace mal uso de ellas (…) si todos usaríamos medidamente las plantas alucinógenas sin alterar su curso, beneficiaría mejor nuestra salud…”.

Lautaro niño Aymara, rogó para que los españoles no le saquen mas las tierras a los indígenas y aclaró “… cuando yo sea grande, voy a enseñar a mis hijos estas tradiciones…”; lo mismo Willka reflexionaba “… el capitalismo nos ha convertido en solo consumistas (…) tenemos que evitarlo, porque esa actitud envenena día a día a nuestro planeta tierra…”. Amankay destacó que los 25 años del Consejo es una forma de resistencia y afirmó que “nuestra identidad es un arma muy poderosa frente a tanto sometimiento…”; Ana Gloria, alentó a las nuevas generaciones a seguir unidos como hasta ahora y que transmitan a sus familias y a otras todas estas tradiciones.

El día fue hermoso y largo, muy aprovechado para el dialogo; ninguno de los presentes quería retirarse de la reunión porque fue atrapante la historia, los testimonios, la música, la danza alrededor de nuestro escribano cósmico (el abuelo fuego). El tiempo, la lluvia ya había advertido a los presentes, pero igual había que cerrar y ninguno intentaba moverse. Finalmente cuando se cerró el círculo; cuando practicaron el abrazo de la serpiente, apareció una pequeña moto con el guarda de la plaza, quien venía a avisar que ya era hora de cerrar el predio. De esa manera se emprendió el retiro colectivo y al llegar a la puerta de salida, cayó un gran chaparrón, como aviso de que el tiempo ceremonial había culminado y que los presentes iniciarían una nueva etapa.

Territorio Querandí, diciembre de 2017

Nuevo jefe en la Policía porteña: un amigo del Fino Palacios con un pasado que lo condena

27.12.2017

Alan Gerónimo

 

La historia del nuevo jefe de la Policía de la Ciudad Carlos Arturo Kevorkian.

 

Tras meses de que la Policía de la Ciudad no tuviera un jefe, debido al desplazamiento de José Potocar, Horacio Rodríguez Larreta, designó a un nuevo cabecilla de dicha fuerza. Potocar había sido removido en abril por estar procesado en una causa de pedido de coimas a comerciantes y “trapitos” de los barrios de Núñez y Saavedra.

Hasta el momento no se había nombrado una nueva cabeza de la Policía de la Ciudad ya que según palabras de Horacio Rodríguez Larreta: “No había apuro por nombrar un nuevo jefe. Había que probar la capacidad de la gente laburando, ver si no había objeciones”.

Después de la brutal represión, a manos de la Policía Federal y de la Ciudad, el 18 de diciembre sobre los manifestantes que protestaban contra la reforma previsional, ayer se designó a un nuevo jefe, su nombre: Carlos Arturo Kevorkian.

 

¿Quién es Carlos Arturo Kevorkian?

 

Kevorkian era miembro de la Policía Federal y fue miembro fundador de lo que fue la Policía Metropolitana junto a su cercano amigo Jorge "Fino" Palacios, quien renunció a su cargo antes de que esta fuerza tuviera su “bautismo de fuego” en la represión del Parque Indoamericano donde fueron asesinadas 3 personas.

El “Fino” Palacios había renunciado a este cargo tras salir a la luz una red de espionaje hacia rivales políticos junto a Ciro James. Fue acusado además por el caso AMIA, considerado un partícipe necesario en el delito de encubrimiento, además de autor penalmente responsable del delito de abuso de autoridad y autor del delito de violación de pruebas.

El 27 de junio del 2005 se jugaba en la cancha de Huracán el partido entre Chacarita y Defensores de Belgrano.

En ese momento varios policías de civil se infiltraron en la tribuna de la cancha de Huracán donde se encontraban los hinchas del “Defe” para provocar desmanes y así justificar la brutal represión que luego ocurriría. La misma modalidad que siguen usando hasta ahora para deslegitimar las grandes movilizaciones.

En ese momento Carlos Arturo Kevorkian era Comisario de la Policía Federal y estaba a cargo del operativo de seguridad junto al comisario Fernando Gabela.

Fernando Blanco, hincha de Defensores de Belgrano, bajó intacto de la tribuna hasta que llegó a la avenida Amancio Alcorta. Allí varios policías de civil lo tomaron por los pelos y le dieron palazos por todo el cuerpo, todas las imágenes de ese operativo fueron tomadas por el programa “Cámara Testigo”.

Blanco murió dos días después a raíz de la brutal paliza por parte de la Policía Federal con Kevorkian como jefe del operativo. Fernando había sufrido fracturas de cráneo, contusión cerebral y hemorragia meníngea.

La versión policial fue que Fernando Blanco “se tiró” del patrullero para no ser detenido y que eso le ocasionó la muerte. La mentira “oficial” duró apenas unos días hasta que el video de cuando es detenido salió a la luz.

Tiempo Argentino se entrevistó con Ángel, el padre de la víctima, quien recordó que durante la represión, uno de los simpatizantes le gritó a Kevorkián: “Nosotros pagamos la entrada y vos nos cagás a palos”. Y la repuesta no se hizo esperar. En tono burlón, vestido de civil y con el handy en su mano derecha, el comisario le contestó al hincha: “Y claro que sí”.

Otras de las cosas dichas en ese operativo por el prepotente Kevorkian fue cuando increpó a otro hincha de Defensores: “Te hago cagar a palos, ¿cuál es el problema?”, mostrando el grado de conocimiento y alentando a sus subalternos para que golpeen brutalmente a la parcialidad del “Dragón”.

 

Caer para arriba

 

Lejos de haber sido juzgado por este hecho, Kevorkian junto a otros integrantes implicados en el asesinato de Fernando Blanco fueron trasladados, no al penal, si no a las comisarías de la ciudad para ser parte de lo que en su momento había sido la Policía Metropolitana, hoy la Policía de la Ciudad.

El padre de Fernando diría en el año 2009: “Los dos que manejaban el patrullero en el que llevaron a mi hijo quedaron pegados pero están libres. El policía que llevaba una manopla fue sobreseído y me dijeron que está trabajando en la Metropolitana. Se llama Leandro David Quiroz. Kevorkián no sirve para nada, es un tipo que se ampara en el poder que le da la chapa y la pistola”.

Ese mismo año, el por entonces jefe del Gobierno porteño Mauricio Macri (actual presidente) en una resolución designó a Kevorkian como coordinador general de la Policía Metropolitana, cargo que desempeñó hasta ahora.

Lejos de desplazarlo y hacerle pagar por el asesinato de Fernando Blanco, en el día de ayer Larreta tiene un nuevo “flamante” amigo del gatillo fácil para manejar los patrulleros de la Ciudad: Carlos Arturo Kevorkian.

 

No es solo Kevorkian

 

Gabriel Oscar Berard, actual superintendente de Operaciones, es ascendido a subjefe policial. Berard es uno de los principales responsables del operativo represivo del 18 de diciembre en Congreso cuando miles de manifestantes ocupaban la plaza del Congreso contra la reforma previsional. El saldo fue 4 personas con pérdida de ojos y cientos de manifestantes heridos.

Inédita coincidencia de la Iglesia católica con los gremios docentes

27.12.2017

Criticó la creación de la nueva universidad de Larreta

Al rechazo generalizado de los gremios y de los especialistas a la reforma docente que impulsa el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ahora se sumó la iglesia católica. En una carta abierta difundida por el arzobispo Mario Poli y por diversas asociaciones de enseñanza religiosa, los firmantes le solicitan al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que retire el proyecto de ley que establece la creación de la Universidad de Formación Docente y que abra un nuevo espacio de diálogo para su tratamiento. Poli, como vocero de las escuelas privadas y religiosas, advirtió que la iniciativa traería aparejado un “empobrecimiento de la libertad y la diversidad” del sistema de formación por su “racionalización centralista”.

En la misiva, resaltan que tanto las instituciones de gestión pública como privada están preocupadas por las consecuencias que se derivarían en todos los niveles del sistema educativo con la creación de la universidad. Manifiestan además que necesitan expresarle a Larreta su “preocupación por la ausencia de diálogo y consenso previo al proyecto que se ha presentado como cerrado”.

En una inédita coincidencia con los gremios del sector, los firmantes advirtieron que la reforma supondrá “la desintegración y el desmantelamiento de los Institutos Superiores de Formación Docente” y reclamaron y reclamaron “el derecho de todos a participar en la planificación educativa, en forma representativa, orgánica y oportuna”, a pesar de haberse opuesto a la reforma de la ley de educación superior cada vez que el tema se incorporó a la agenda de discusión.

Por último, los firmantes advierten “el grave perjuicio para la educación que generará el intento de una racionalización centralista y consiguiente uniformidad de la formación docente en la Ciudad de Buenos Aires y en general, en todo nuestro país”.

27/12 Ultimo día y sentencia del juicio por el doble femicidio de Abril y Romi

26.12.2017

Mañana miércoles 27/12 finalizará el juicio oral por el doble femicidio de Constitución. Abril (18 años) y Romina Wilson (44) fueron asesinadas el 20 de febrero de 2015. Juan José Campos, la pareja de Romina, se mantuvo prófugo durante un año, hasta que gracias a la organización y lucha de amigxs y familiares, logramos encontrarlo en Santa Fe, donde tenía una nueva vida, con otro nombre y conviviendo con otra mujer y su hija. Desde ese entonces se encuentra detenido, y mañana luego de casi 3 años, sabremos la sentencia.

Mañana será la 4ª audiencia a sala repleta, y en ellas sus amigas debimos encontrarnos con la cara más machista de la justicia.

La defensa de Campos, Marina Soberano, a lo largo del juicio hostigó a distintas testigos para desacreditar su palabra, intentó instalar que Romi sufría grandes dolores de cabeza (como si eso fuera un factor importante del motivo de su asesinato) revictimizando a las víctimas, negó que se pueda comprobar los celos y la manipulación que sufría Romina por parte de Campos… ¿acaso la justicia solo puede comprobarlo con golpes previos para que crean? Por último y más grave de todo, Soberano pidió que la ley 26485 se considere como INCONSTITUCIONAL negando la muerte por femicidios. Al parecer la defensora no solo desconoce la ley de nuestro país, sino también niega varios pactos y tratados internacionales.

El fiscal Oscar Ciruzzi tras los alegatos del miércoles pasado, pidió al tribunal Cadena perpetua para el imputado, teniendo más de 8 testigos que pudieron dar cuenta de la presencia de Campos a la hora de los crímenes, como también en los días posteriores.

Mañana estaremos en la puerta de tribunales, llenando la sala de la audiencia como hasta ahora, para exigir al tribunal integrado por los jueces Alejandro Becerra, Gabriel Vega y Gustavo Rofrano la condena que corresponde: PERPETUA PARA JUAN JOSE CAMPOS.

 

Lxs esperamos mañana en Talcahuano 550 a las 9:00.

JUSTICIA POR ABRIL Y ROMINA WILSON
PERPETUA PARA JUAN JOSE CAMPOS
#BastaDeFemicidios #NiUnaMenos

Buenos Aires en Uber

23.12.2017

Por Santiago Gómez

El desempleo aumenta y la remisería por aplicativo es la opción para parar la olla. Una crónica de la cambiada Buenos Aires.

Activé el wifi mientras esperaba junto a la cinta que descargaran mi mochila del avión. Me fijé cuánto costaría un Uber desde Ezeiza hasta Villa del Parque, dio casi trescientos pesos, unos sesenta reales. Cuando pasé la aduana lo pedí. El aplicativo me informó que debía alejarme de la puerta del aeropuerto para encontrar el auto, supuse que para evitar problemas con los taxistas. Le mandé un mensaje al conductor diciéndole que una vez que saliera del aeropuerto quedábamos incomunicados, no había cargado crédito en el chip que utilizo cuando vuelvo. Cuando vi en el celular que el auto ya estaba dentro del aeropuerto, fui hasta donde entendí que debía esperarlo. Después de cinco minutos el hombre me llamó al teléfono que yo no sabía el número. Estoy de bermudas, camisa floreada, ojotas y una mochila amarilla, le dije para que pudiera ubicarme. Ahí te vi, me contestó.

Quienes trabajan con Uber están obligados a hacerse los simpáticos, mostrarse serviciales, ofrecerte un caramelo, porque los usuarios tienen que puntuarlos cuando se bajan. Siempre dejo pasar ese momento para después comenzar con las preguntas. Fue mi segundo viaje a Buenos Aires en los últimos tres meses, después de pasar dos años sin ir. El tiempo cambió. Cambió el tono de la situación. Se tensó y la sociedad se ve en caída. Como cuando un barco entra en picada, están los solidarios, los que tienen de donde agarrarse y no se preocupan más que por su cuerpito y los que están jodidos y saben que si la nave no endereza, tarde o temprano se van a ahogar. Uber es la cuerda de la que se agarraron los laburantes para que el agua inflacionaria les permita no tener que cambiar de camarote.

En mi anterior visita a Buenos Aires pedí un auto desde Villa del Parque hasta la estación Tronador del subte para ir a la marcha por el primer mes de la desaparición de Santiago Maldonado. Esa mañana se me retorció el estómago al escuchar caminando por Nogoyá el pedazo de una conversación entre dos trabajadores de comercio que fumaban en la vereda. Uno le decía al otro que Santiago no era ningún nene de pecho, era familiar de un líder Montonero, tío del yerno de Cristina, el otro le respondía que los Kirchner también habían sido terroristas.

Después de las gentilezas del conductor, de que el hombre se quejara del tránsito, con mi mejor tono de boludo dije ªAh, claro, debe estar todo cortado porque hoy está la marcha por ese chico ¿No?” - quería saber qué pensaba. Sí, me contestó el hombre. Pobre familia, agregué. “¿Pobre familia?”, dijo el conductor y me di cuenta que cual pollo estaba hinchado de hormona mediática. ¿Usted tiene hijos?, le pregunté. Contestó que sí y yo opté por quedarme en silencio, silencio que el hombre consiguió mantener hasta los cien metros del destino. ¿Y por qué no colabora la familia con la investigación entonces?, arremetió de nuevo. De nada sirvió que le dijera que era falso lo que estaba afirmando, la cabeza del hombre estaba tomada.

Cómo viajó, de dónde viene, fue lo que quiso saber el conductor que me fue a buscar a Ezeiza. Yo quería saber qué hacía ese hombre de más de cincuenta años antes de manejar por tan poca plata, poniendo en riesgo su capital. Tenía un emprendimiento, pero no me fue bien, contestó. Me contó que había montado un trailer para vender distintas variedades de café, pero que los organizadores de los eventos donde se juntan todos los “food trucks” le pedían mucha plata por participar y él no podía juntarla por más atractivas que sea el café en capsulitas, así que vendió el trailer, se compró un auto y ahora se pasa el día manejando.

- Es que las cosas cambiaron, el precio de las cosas sube, por lo que la gente cada vez gana menos y después no tiene para gastar - dije.

- Eso no es cierto, para gastar tiene, mire que a mí con el Uber me va bárbaro.

- ¿Pero no cree que se tomaron medidas que afectan al bolsillo de la gente?

- Pero qué quiere, señor, los otros se robaron todo.

- ¿Y antes del emprendimiento que tenía?

- Trabajaba como administrativo en una multinacional, pero me echaron a mitad del 2016.

- ¿O sea cuando estaban los que se robaron todos usted tenía trabajo?

- Pero qué tiene que ver una cosa con la otra, señor. Mire, no es que yo defienda a la empresa, pero algo de números entiendo. Cuando los números no cierran hay que ajustar, y qué le vamos a hacer, me tocó a mí.

 

El siguiente Uber que pedí lo manejaba un jubilado. Lo supe porque le pregunté si se había quedado sin empleo, me dijo que manejaba para no pasarse el día en casa. Hacía dos años que estaba jubilado y unos pocos meses que trabajaba como conductor. Volví a mi táctica de tratar de sacarle cuál era su lectura de la realidad, sin confrontarla con la mía, simplemente tratando de jugar con las palabras del hombre. Simples ejercicios de psicología experimental, en los que una y otra vez alimento mi tesis de que las ideas tienen las mismas propiedades que una fuerza, para despuntar el vicio de psicólogo que ya no trabaja de psicólogo. Como cambiaron las cosas, le dije.

 

- Era hora ¿No? Ya no se podía seguir más así.

- ¿Usted estaba económicamente mal hace tres años?

- Disculpe, pero creo que no se trata de pensar solamente en uno, las cosas estaban mal, se estaban robando todo – dijo con un tono ameno que sólo podía explicarse porque en mi mano tenía la posibilidad de elegir entre cinco estrellitas para calificarlo, un taxista sin dudas levantaba el tono.

- Pero usted me dijo que maneja desde hace seis meses y que está jubilado hace dos años. ¿Antes le alcanzaba la plata? - el hombre se quedó en silencio y luego arremetió.

- Es verdad que las cosas están más caras, no voy a hacer como los otros que no reconocían nada, pero se tenían que ir, para mí se tenían que ir. Seguro que se tomaron decisiones difíciles, pero qué quiere que le diga, los otros dejaron una bomba era obvio que iba a explotar.

 

El tercer conductor me pasó a buscar por la casa de un compañero en Caballito el día de la marcha por la orden de detención a Cristina. Eran las doce de la noche y el hombre todavía trabajaba. Pasó lo de siempre, su gentilidad, mi pregunta por cuánto hacía que trabajaba con Uber, qué hacía antes y el hombre, que estaba del lado más pesado de los treinta, igual que yo, me contó que trabajaba de portero en una empresa y que lo habían echado. Demoró dos semanas en conseguir trabajo. “Pero antes trabajaba 120 horas al mes y ganaba 25 mil pesos y ahora tengo que hacer 250 horas por mes para hacer la misma plata, porque en el trabajo que conseguí me pagan 14 mil por mes”, me contó el hombre.

“Mirá, yo no es que sea kirchnerista...”, comenzó la frase y recordé lo que me dijo un padre que adopté en la vida, que en el setenta y cinco se exilió en Venezuela, y que hace unos pocos días me fue a visitar a Florianópolis: “Nos están persiguiendo, esto es peor que en el cincuenta y cinco, están con el odio desbocado, reunión a la que vas parece que te quisieran matar, que uno no tiene derecho a desplegar su identidad”. El conductor siguió:

- … no vaya a pensar eso porque no lo soy, pero con el anterior gobierno yo estaba mejor, la guita alcanzaba, yo no tenía que pasarme catorce horas afuera de casa, hoy no veo a mis hijos, llego a la noche están durmiendo y mi mujer sola tiene que hacerse cargo de todo lo de la casa. Yo no le voy a decir que no robaban porque seguro que robaban, todos roban ¿O lo que hizo este con el Correo no es un robo? No vaya a creer que soy kirchnerista, porque no lo soy, pero yo vi el debate y este hombre hizo todo lo que dijo que Scioli iría a hacer, al final yo me quedé sin trabajo con este tipo.

El último Uber que me tomé me llevó de regreso al aeropuerto. El hombre me pidió que me sentara adelante, por temor a que lo agredieran los taxistas. El conductor pasaba los cincuenta años, tenía el pelo canoso hasta los hombros, a los costados, arriba estaba todo pelado. Era uno de los 3.500 periodistas recién despedidos, trabajaba en Continental, su mujer lo hacía en otra radio, de la cual no recuerdo el nombre. A ella la indemnización se la van a pagar en ocho cuotas. De todos los conductores fue el único que me reconoció abiertamente su posición, compartió la bronca que le producía que sus padres jubilados apoyaran al gobierno.

- Porque claro, se piensan que total mi hermana y yo los vamos a poder ayudar como hacíamos antes ¡Pero yo ahora soy remisero! Que la gente se haga la importante y diga que pide un Uber, todo bien, pero esto es un remís que llamás por aplicativo, no jodamos. Yo lo primero que hice cuando me echaron fue ir a la remisería del barrio, pero ahí tenés un orden para los viajes, acá te mandan de un lado al otro directamente, de acuerdo a quién es el que está más cerca.

 

Cuando le conté que vivía en Florianópolis el hombre me dijo que estaba con ganas de irse del país. Comenzó a preguntarme por el costo de vida acá, la cantidad de dinero que necesitaría para alquilar y ese tipo de cosas. Le aclaré que no es fácil conseguir trabajo como extranjero y él me respondió que ya había averiguado en Uber, que le actualizaban la plataforma y que podría trabajar aquí. Como chofer de Uber vas a poder vivir, no necesitás conocer la ciudad, pero te vas a tener que pasar el día adentro del auto, le avisé. ¡Qué carajo me importa con tal de no tener que ver más a estos hijos de mil puta todos los días y tener que escuchar la indiferencia e insensibilidad de esta gente!, contestó el hombre que sabía que estaba entre compañeros. Cuando llegamos a Ezeiza el hombre me dijo “por algo me tocaste vos como pasajero mientras yo estoy pensando en irme a vivir a Brasil”. Nos despedimos, como si nos conociéramos de antes. Yo recordé que dieciséis años atrás era uno de los que lloraban en Ezeiza despidiendo familiares que se iban a vivir a España después del estallido.

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