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Un socio extranjero, la carta de Metrovías para retener el control del subte

9.11.2017

Por Prensa del Subte

Ante el interés del gobierno de Larreta por abrir el juego a empresas europeas, la compañía del Grupo Roggio busca un aliado para pelear la nueva licitación que se negociará desde enero.

La empresa Metrovías sabe que Horacio Rodríguez Larreta tiene como prioridad la negociación con empresas extranjeras para que se hagan cargo del servicio de transporte subterráneo de pasajeros en la Ciudad de Buenos Aires. Ante esa posibilidad, la compañía que concesiona el subte porteño desde 1994, estudia asociarse con una compañía internacional para competir por la licitación que se conocería a fines de 2017 o en enero del año próximo.
El Gobierno porteño está lanzado a fomentar el interés de empresas extranjeras. Por esa razón, piensa en un contrato de 12 a 15 años y acondicionará el pliego de bases y condiciones para cumplir algunos requisitos básicos que establecen los subtes europeos, que ya iniciaron diálogo con el ministro de Desarrollo Urbano y Transporte, Franco Moccia.
El Ejecutivo capitalino definió tres escenarios, según sus prioridades. El más deseado es que una empresa internacional (preferentemente de Europa) tome las riendas del subte. Le siguen, varios escalones debajo, otras dos probabilidades: la asociación de Metrovías con una compañía internacional o que el actual concesionario mantenga el control.
Metrovías opera el subterráneo porteño hace más de 20 años, aunque el tipo de concesión sufrió modificaciones con el tiempo. En la actualidad, únicamente se encarga del traslado y mantenimiento de las formaciones, así como del cuidado y limpieza de las estaciones. Las obras de infraestructura y la compra de vagones corren por la empresa estatal SBASE y el ministerio de Moccia.
Ante el interés de Larreta de abrir el juego a compañías extranjeras, la empresa del Grupo Roggio evalúa aliarse con un operador internacional para formar una Unión Transitoria de Empresas (UTE) y dar batalla para mantener el control de las seis líneas de subterráneo y el premetro.
La posibilidad está en su fase de estudio pero, según pudo saber este medio, si se avanza hacia una alianza con una empresa extranjera se tendrán en cuenta dos aspectos: será una compañía con experiencia en el rubro y que posea el know how propicio para dotar de tecnología al servicio del subte local. En Metrovías saben que el próximo contrato que firme el Gobierno dejará en claro la “necesidad” de modernizar el sistema de transporte subterráneo de pasajeros. Además del conocimiento de cómo aplicar modernización tecnológica a estos procesos (aspecto en el que han hecho escuela las empresas europeas), la compañía que gane la licitación deberá comprometerse a invertir una importante suma de dinero dedicada a la “modernización” y al mantenimiento de los coches y talleres.
Mientras tanto, como informó Letra P, los subtes de las ciudades francesas de Lyon y Paris, el metro de Madrid (España) y el de Montreal (Canadá) pujan por desembarcar en Buenos Aires. Todo bajo la atenta mirada de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), que asesora al Gobierno en la confección del pliego.
Las condiciones del futuro contrato se conocerán a fines de diciembre o principios de enero, pero la administración porteña ya definió dos requisitos implícitos para los oferentes: compromiso para mejorar la frecuencia y experiencia en el rubro. Una obligación fundamental será que se pueda comprobar que la empresa ganadora de la licitación haya transportado “no menos” de 150 millones de pasajeros por año. Metrovías y todos las compañías que mostraron algún interés superan por amplío ese margen.
En 2016, la empresa del Grupo Roggio superó los 300 millones de pasajeros transportados. La estrategia de alianza con una compañía extranjera no es nueva para Metrovías, que ya ensayó ese esquema en la República Federativa de Brasil.
A través de Benito Roggio Transporte (BRT), el grupo empresario participó del Consorcio VLT Carioca, una especia de tranvía que circula al aire libre por las calles de Río de Janeiro. Ese “nuevo vehículo liviano” circula sobre rieles, posee tres líneas, 31 paradas, 28 km de extensión y está compuesto por 32 formaciones Alstom Citadis 402 con capacidad para más de 400 pasajeros.
Además, por medio de otro consorcio, salió adjudicada en la construcción, implantación, operación y mantenimiento de la Línea 18 del monorriel de la ciudad de San Pablo. Esta obra está en proceso y, según BRT, contemplaría tres estaciones y, a través de 15 km de extensión, conectaría São Paulo, São Caetano, Santo André y São Bernardo do campo.
Por otra parte, hasta febrero de 2015 BRT, formó parte del consorcio Via Quatro a cargo de la operación y mantenimiento de la Línea 4 del metro de San Pablo, en todas las etapas del proyecto que se inició en 2006.
La Línea 4 marcó un nuevo paradigma en el modelo de gerenciamiento en la operación del servicio de transporte público en Latinoamérica porque fue la primera en contar con el sistema driverless, que permite la conducción automática de trenes. BRT participó en este proyecto junto con RATP, la operadora del Metro de Paris, una de las opciones preferidas de Larreta para controlar el subte porteño, como adelantó Letra P.

Ver en línea: Letra P http://www.letrap.com.ar/nota/2017-11-8-18-13-0-un-socio-extranjero-la-carta-de-metrovias-para-no-perder-el-control-del-subte

La respuesta de la Garganta a la cirujana macrista: “De Zavaleta a Nordelta”

8.11.2017

Por la Garganta Poderosa

La Garganta Poderosa emitió una respuesta a la cirujana macrista de Nordelta que trascendió a la prensa por criticar a sus vecinos que toman mate.

Te cuento, Michel, yo soy un ciruja, un wachito normal, pero tengo determinados códigos de estética plural y cultural. Te lo digo a vos porque me caíste piolita, sos bastante pillina. Bueno, estuvimos hablando mucho con la ranchada y la verdad que acá el ministro Dujovne no tiene amigos, ni familia, ni ética. Y me parece que la gente que saqueó la Argentina, no difiere mucho de eso. Te cuento, la gente no se ve mala, se ve buena, pero se ve una gente que viene de barrios visualmente espectaculares. Y la verdad que a mí no me divierte estar en Zavaleta mirando el Riachuelo, viendo personas que llegan con unas reposeras de Gendarmería, se van a la orilla y torturan adolescentes. Para eso no votaba, no cargaba 200 mil veces la Sube; me quedaba en mi propia provincia y me armaba una casita en las tierras que la gringada alambró. Yo sí tengo problemas de guita, no soy pobre, me va como el orto en la repartija nada más.

Esta casillita la alquilo por mis hijos, mis hermanas, mi viejita, mis tíos y los nenes de mi prima, que tiene 15, para que el día de mañana no se caguen mojando. No me divierte ver gente al lado de la pobreza tomando daiquiri, cual Palm Beach, sin menospreciar a la gente que toma aviones, ni a la que viaja a Miami. Quiero que te quede claro Michel. Yo soy un pibito marginal, un ciruja, pero tengo determinados valores humanos y sociales, que me hacen sentir molesto cuando veo a un grupo de gente llevando al perro a la manicura. Entonces vos tenés que estar en la mierda, tomando agua sucia, escuchando los ladridos de sus dueños y mirando cómo esas bestias, porque no quieren educación, gritan y toman medidas, como si estuviéramos en Manhattan, ¿sí?

La verdad que a mí me gustaría que le mandes este mensaje a Mauricio, ése que coordina, y al Jefe de Gobierno, porque si seguimos así nos van a vender; tal como nos quieren comprar, nos quieren vender. Yo necesito descansar, pero descansar sobre todo físicamente. A mí me molesta que estas bestias, porque son bestias, que no invierten el mínimo en la Escuela, utilicen los espacios públicos como si fueran privados. Toman deuda, tiran papelitos. Es más, justo estaban reunidos la otra vez, por el Día de la Memoria, ¡al lado de Obama! El gato gritaba… Un cache, una cosa de cuarta categoría, una cosa de la década del 90. Quiero decirte que no soy Joe Lewis, el rey de la Patagonia, soy como Santiago Maldonado, un pibe con determinados parámetros solidarios que te permiten comprender el mate, aunque decidas veranear en José Ignacio. Ahhh, después vinieron los del duplex, que los tengo enfrente, gritando por los cortes de luz, ¡porque tampoco se respetan las leyes de urbanización!

Presupuestaron tres veces un arenero, sub ejecutaron la guita, hicieron la plaza más barata, y así. Tengo gente arriba, sinceramente, de décima categoría. No sé si sus departamentos salen super regalados. Pero yo pago dos piecitas, y no me parecen nada baratas. Vivo en la villa, donde lo más económico sigue siendo matarnos. Pero por favor te pido Michel, por la onda que tenés, porque hablaste con la cirujana, con el subdesarrollador, con José y María Santísima… Yo pensaba que había otra onda, más cara, menos careta. La verdad, mucha gente de cuarta, con modales de primera categoría. Propuse poner un Control Popular a las Fuerzas de Seguridad y me dicen que sale muy caro. Mirá, Miche, un gatillo fácil cada 25 horas, multiplicado por todos los meses de un año, no creo que sea demasiado caro, cuando hiciste una inversión de todos tus sueldos en esos pibitos que tienen tu sangre y tu apellido. Pero bueno, hay que hablarlo, hay que reunirse. Yo te pido una reunión urgente, porque hay cosas que no me gustan. Estoy totalmente rayado y arrepentido de haber pagado el IVA en cada paquete de yerba. Porque la verdad que mate, como en la Bristol de Mar del Plata, no se puede tomar todos los días, en reemplazo del almuerzo y la cena. El gato me tiene harto, se rasca todo el día, se la pasa en la piscina… Son unos grasas.
Pero yo no desprecio a la gente.

Creeme Michel, yo no desprecio a la gente.

Censura en la Noche de los Museos

8.11.2017

 

Contra la censura en la Noche de los Museos, los artistas hacieron un llamado a toda la comunidad para frenar este atropello.

 

Se ha interpretado de forma malintencionada que la obra que lleva el título de “Ausencias” evoca al joven Santiago Maldonado.

Como es de público conocimiento Santiago Maldonado desapareció el 1º de agosto tras una brutal represión ejercida por la Gendarmería Nacional, y su cuerpo fue hallado muerto 78 días después en el río Chubut.

Esta obra fue creada hace dos años atrás, pero el 25 de octubre pasado, horas antes del montaje de su exposición en el Archivo Nacional de la Memoria Ex Esma, fue censurada.

Las autoridades del Archivo Nacional de la Memoria (ANM) esgrimieron que la misma “daba (remitía) a Santiago Maldonado” y de esa forma no permitieron que se exponga, la censuraron.

Los artistas en respuesta a esta obscena actitud decidieron emitir la siguiente convocatoria:

Si querés expresarte contra este atropello, señalan los creadores de la obra, seguí los siguientes pasos:

1- Imprimí, o copiá y pegá la foto en tu espacio, centro cultural, muro.

2- Sacate una foto con la imagen y enviala a ausenciapresente2017@gmail.com

3- Compartí la imagen en todas las redes con #artesicensurano.

Hagamos público el repudio.

Son cientos las adhesiones en contra de la censura.

Una villa en búsqueda de una ciudad

7.11.2017

Por Jordana Timerman

Cercada por vías de tren, muros, una autopista y el miedo a la inseguridad, la Villa 31 es casi inaccesible. No es el barrio informal más grande de Buenos Aires ni tampoco el más abandonado. Pero es quizás el más emblemático de los barrios que ocupan irregularmente terrenos públicos, antiguamente denominados “villas miseria”.

Se estima que más de 33.000 personas viven en las casas de obra limpia que se elevan al costado de los barrios más pudientes de la ciudad, un incongruente enclave de pobreza en medio de la riqueza concentrada. El barrio sobrevivió la violencia de la última dictadura militar y la desidia de más de tres décadas de democracia. Durante ese tiempo, cualquier atención oficial siempre apuntó hacia el desalojo.

Sin embargo, en los últimos años, esfuerzos de activistas lograron proteger a los residentes con una ley local que prohíbe la expulsión forzosa de sus habitantes y obliga al gobierno a darle a la Villa 31 acceso a servicios de electricidad, agua y aseo; crear espacios públicos, y mejorar las viviendas existentes. Reconoce los derechos de los que ahí viven y la comunidad que crearon.

El año pasado, el gobierno porteño prometió una inversión millonaria para el Barrio 31, como ahora lo denominan algunos. Pero el cumplimiento de la demanda histórica no puede asegurar que la villa estará a salvo. A sus habitantes ahora los amenaza la gentrificación, un enemigo más insidioso que las topadoras que históricamente lo acecharon. La gentrificación es el proceso de renovación urbana que provoca el aumento de alquileres y el desplazamiento de los habitantes tradicionales de un barrio determinado. En el caso de la 31, las políticas de regularización de tenencia e inversiones de infraestructura podrían desplazarlos de forma sutil pero definitiva.

Hay una aparente paradoja: los residentes reclaman mejoras y tenencia legal de sus hogares, pero estas aumentarían el valor de sus tierras provocando la especulación inmobiliaria. Gracias a su peculiar ubicación, la 31 tendría un muy apetecible valor de mercado.

Por eso, la llamada urbanización de la 31 simboliza un momento de disyuntivas para el barrio, pero también para la ciudad. Propiciar la destrucción del barrio mediante financiamiento público continuaría décadas de políticas que resultaron en una ciudad crecientemente segmentada y desigual. Los porteños debemos rechazar la simplista dicotomía entre la gentrificación y la desidia.

Las políticas para la 31 deberían contemplar la relevancia de la ubicación para sus residentes, así como también el valor de la comunidad como parte de una ciudad diversa. Es decir, un proyecto enfocado en el aprovechamiento equitativo de las urbes y el derecho colectivo a influir en su formación, lo que en los estudios urbanos modernos se conoce como el derecho a la ciudad.

Detrás del destino de los residentes de Villa 31 también surge una pregunta acerca de qué tipo de ciudad buscamos crear. Algunos de los residentes históricos se esfuerzan por mantener la comunidad. “Tenemos que tener cuidado para que no sea un barrio solo de gente pudiente”, cuenta Teófilo Tapia, un conocido activista local. El reconocimiento al derecho de vivir ahí “lo ganamos luchando”.

No hay duda de que Villa 31 está cambiando. Las paredes del barrio hoy se encuentran tapizadas de carteles oficiales que prometen obras urgidas; las inversiones han comenzado a llegar y a hacerse visibles. Los adoquines ya recubren algunas calles que hace poco eran de barro y se inundaban con la lluvia. Las canchitas de fútbol adquieren el vibrante color de pasto sintético y ha comenzado la construcción de nuevas viviendas. Los titulares de los diarios pregonan el arribo de Mc’Donalds, organismos públicos municipales y hasta una sede del Banco Interamericano de Desarrollo. Funcionarios apuestan por la integración del aislado barrio y hablan de crear un mercado como La Boquería de Barcelona. Los críticos más férreos de la renovación, que incluyen grupos de residentes, señalan que ha habido una planificación deficitaria, trabajos mal hechos y sospechas de corrupción. Pero las obras y la atención oficial son señal de esperanza para personas acostumbradas a vivir entre la pobreza y el abandono de las autoridades.

Un tramo de autopista que atraviesa la zona sirve mirador de una prolija manzana de casas intervenidas por el gobierno porteño como parte de un plan piloto para la urbanización de la villa.

Algunos observadores, como Facundo di Filippo, ex legislador y autor de la Ley de urbanización, denuncian que las intervenciones públicas provocaron que los dueños de esas casas aumenten de inmediato el precio de alquiler. Se estima que casi la mitad de los habitantes del barrio podrían ser inquilinos informales. Aumentos de este podrían llevar a su desalojo afectando la continuidad de la comunidad, una cuestión central para las políticas que al final se apliquen.

Tampoco sorprendería presenciar la tendencia gradual hacia la construcción de viviendas de lujo, como lo han visto en la últimas dos décadas los habitantes del Lower East Side de Nueva York. Incluso un proyecto inmobiliario de alta gama que se haría en la zona promete una “sinérgica inversión con las obras del Gobierno de la Ciudad”.

Otros barrios informales en América Latina enfrentan problemas similares. Los residentes más pobres de las favelas de Río de Janeiro han sido desplazados por mejorías públicas. Y los barrios donde se regularizan tenencias informales corren mayor riesgo de recambio poblacional. Es un fenómeno difícil de cuantificar, pero la organización de sociedad civil Rio on Watch documentó a más de mil extranjeros que se habían mudado a una favela bien ubicada antes de las Olimpiadas de Río de 2016. Los alquileres en esa zona se han mantenido elevados a pesar de la recesión que afecta al país. Estos cambios evidencian las dificultades que la integración genera para los más pobres.

Hay mecanismos legales que apuntan a prevenir este tipo de desplazamiento. En Buenos Aires, como en varias ciudades de la región, se han propuesto limitar la venta de estos terrenos durante un tiempo. Aunque la medida restringe la acción individual, se protege la inversión estatal, argumenta Di Filippo.

Organizaciones locales proponen mecanismos que le permitan a los residentes más libertad con sus propiedades pero prevengan la especulación inmobiliaria. Jonatán Baldivieso, presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad, dice que estos mecanismos pueden incluir limitaciones al tipo de edificación que se puede construir en los terrenos, prohibir la unificación de varios terrenos o requerir permisos gubernamentales más estrictos para cambios a las construcciones.

El gobierno ha dado indicios de apertura hacia estas medidas que son una suerte de camino intermedio en la disyuntiva entre la necesidad de desarrollo y la dañina estratificación social del mercado que enfrenta la ciudad con la Villa 31.

La inversión y legalización que se promete para la 31 es importante pero insuficiente. El desplazamiento de los actuales habitantes sería un empobrecimiento para la comunidad y la ciudad. La integración no debería ser erradicación. Un desafío central en la renovación de Villa 31 es no idealizar la pobreza ni condenar a los residentes a la supuestamente pintoresca informalidad de la “favela chic”. Para superarlo, el gobierno debe asegurar la protección del barrio y los derechos adquiridos de quienes lo formaron.

Es justo para los residentes, pero también fomentará una mejor ciudad para todos los porteños.

Condenaron a 4 años de prisión al dirigente social Luis D’Elía y absolvieron a Lito Borello y Luis Bordón

6.11.2017

Por la “toma” de la comisaría en La Boca en 2004, luego del asesinato del militante social Martín “Oso” Cisneros.

El Tribunal Oral Federal 6 condenó a cuatro años de prisión al ex funcionario y titular del partido Miles Luis D’Elía por la protesta en la comisaría de La Boca en 2004 para denunciar la complicidad policial con el asesino del dirigente barrial Martín “El Oso” Cisneros. Seguirá en libertad hasta que quede firme la sentencia.

Los jueces Julio Panelo, José Martínez Sobrino y Fernando Canero condenaron al ex subsecretario de Tierras para el Hábitat Social Luis D’Elía por “privación ilegal de la libertad, atentado a la autoridad agravado en forma reiterada, lesiones, instigación a cometer delitos, daño agravado, usurpación e intimidación pública”. Recibió una pena de cuatro años de prisión, que no se hará efectiva hasta que la sentencia quede firme y una inhabilitación de 8 años para el ejercicio de las funciones públicas.

Minutos antes de que se leyera la sentencia, el titular del partido MILES denunció que estaba siendo juzgado “a expreso pedido” del presidente Mauricio Macri y advirtió que, si tenía que ir preso, lo haría “con orgullo y dignidad”, “Si tengo que ir a la cárcel 4 años y 8 meses por esto, a los 60 años y después de 40 de militancia, lo hago con orgullo y dignidad y mirando a la cara”, añadió en sus últimas palabras ante el tribunal.

Al ex funcionario y dirigente social se lo juzga por la toma de la comisaría 24, a raíz de una pueblada que pedía justicia por el asesinato de Martín “El Oso” Cisneros, un militante barrial cercano a D’Elía. El artífice del crimen fue el narcotraficante Juan Carlos Duarte, quien había sido denunciado en varias oportunidades y que según los referentes barriales actuó luego de que la policía liberara la zona.

La fiscal del juicio, Gabriela Baigún, había pedido una pena de cuatro años y ocho meses de prisión, mientras que el defensor de D’Elía, Adrián Albor, planteó que todos los delitos están prescriptos y no corresponde ningún tipo de pena. El tribunal rechazó todos estos planteos, aunque los argumentos serán leídos recién el 5 de diciembre.

D’Elía, por su parte, argumentó que junto a militantes de la Federación Tierra y Vivienda no tomaron la comisaría, sino que los policías abandonaron el edificio ante la protesta vecinal. Hoy, al hablar ante el Tribunal, el ex funcionario destacó que volvería a hacer lo mismo si “narcopolicías” cometieran un crimen igual. “Se busca castigar la protesta social, soy un símbolo de la resistencia de los 90 y este juicio está hecho a expreso pedido de Macri, al sólo efecto de ponerme preso a mí”, dijo a los jueces en sus últimas palabras.

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