Terciarios CABA: rechazo a la “universidad de maestros”
30.11.2017
Matías Hof/Natalia Sposato
Luego del anuncio del cierre de los 29 institutos terciarios, y del incipiente inicio te instancias de coordinación entre estudiantes y docentes, integrantes de la corriente docente/estudiantil “9 de abril” sacan pronunciamiento sobre los hechos, que reproducimos abajo.
Desde que el macrismo se declaró como el “ganador” de las últimas elecciones, decidió comenzar a intentar aplicar un paquete de reformas a su medida. No se conformó con el plan de avanzar sobre la vida de nuestros abuelos, con la reforma previsional, ni tampoco se contentó con los proyectos de reforma educativa, sino que a esto le sumó la fiscal y la laboral. No sorprende, que un partido como el del PRO, empiece una desaforada campaña de marketing y una maratón de negociaciones para poder venderle este combo a sus aliados, y metérselo a la fuerza a millones de jóvenes, laburantes, mujeres y jubilados.
Ya contaban con el apoyo de los empresarios y con estas negociaciones lograron sumar a la dirección de la CGT y a los bloques peronistas del Congreso. Aunque hay un sector de los dirigentes sindicales, que está pateando la firma del ataque principalmente porque saben que acompañar semejantes reformas puede provocar que vean amenazados sus puestos de privilegio y su poder por el descontento popular. Es que para la juventud y la clase trabajadora, las reformas significan no sólo la pérdida de poder adquisitivo, sino un empeoramiento de las condiciones de vida y un nuevo ataque a las posibilidades del famoso “ascenso social” que tan prometido nos tiene el macrismo con su discurso meritocrático.
Por qué rechazamos la “Universidad de maestros”
Hace días que el macrismo viene despilfarrando presupuesto en publicidad, para legitimar la creación de una única “Universidad de Maestros”. Llevando adelante para esto el cierre de los 29 institutos de formación docente que funcionan actualmente en la Capital Federal, y que reciben a 40 mil estudiantes. Los adornos mediáticos de Larreta y la ministra Acuña, vienen a dibujarnos una realidad en la que la formación docente esta “desjerarquizada” ya que el título, no es de nivel “universitario”. Para esto proponen “borrón y cuenta nueva” ¿Pero qué pasa con el laburo de todos los docentes que se vienen desarrollando en los institutos que están funcionando ahora? ¿Qué pasa con los pibes y pibas que hoy no pueden acceder a los institutos o que no pueden permanecer porque tienen que elegir entre estudiar o trabajar? Los cambios propuestos no dan solución a estos problemas centrales, por el contrario, los profundizan.
Jerarquizar la educación no es cerrar profesorados, es poner todos los recursos que tiene el Estado para que todos los estudiantes lleguen a término de la carrera y así haya más docentes. Es poner el presupuesto para que los edificios no se caigan a pedazos, para que haya rampas y todo el mundo pueda acceder a la carrera. Es votar un proyecto de ley de becas integrales de $11.000 para que nadie se quede afuera.
Por el contrario el gobierno hace una década que está privilegiando financiar a la educación privada a costa del vaciamiento de la pública. La ciudad es el único distrito del país que tiene más estudiantes en escuelas privadas que en públicas y tienen el récord de haber votado el presupuesto más bajo para educación de la historia. A los futuros docentes no nos van a vender humo; somos nosotros los que ponemos el cuerpo yendo todos los días a cursar, en horarios completamente limitados, después de jornadas extenuantes de trabajo y haciendo malabares para poder hacer las prácticas. Si hacemos todo ese esfuerzo ¿Cómo no vamos a dedicarle un rato a organizarnos para pelear en defensa de la educación pública?
Organizarnos para ganarla
Es necesario unirnos a los docentes en esta lucha, pero no sólo a ellos, sino a todos los trabajadores que están peleando contra el combo empresarial, para tirar abajo los planes del macrismo. Si los estudiantes y los trabajadores nos organizamos, van a tener que retroceder. En parte con el anuncio de la marcha del miércoles 29, se vieron a obligados a pasar la votación de la reforma laboral para el año que viene. Somos la enorme mayoría quienes sufrimos los ataques, si logramos expresar esa fuerza en las calles, no hay quién nos pare.
Para organizarnos, necesitamos seguir desarrollando todo tipo de instancias, como asambleas donde docentes y estudiantes votemos planes de lucha, para exigirle a las centrales sindicales, y a los gremios mayoritarios que llamen a un paro activo con movilización, hasta frenar todas las reformas. Porque ningún terciario se cierra y nadie tiene que verse obligado a dejar de estudiar. Esta pelea recién empieza, es necesario multiplicar nuestras fuerzas en perspectiva de cambiar este sistema que nos obliga a trabajar jornadas extensas, por salarios que no cubren nuestras necesidades y a estudiar en condiciones que llevan a que la deserción crezca cada vez más. Este sistema que empuja a los pibes a pobreza, a tener que estar cartoneando de noche para después dormirse en las aulas, a pasar hambre y no poder seguir las clases. Por eso, la pelea por otra educación es la pelea por otro sistema que genera y reproduce esas condiciones de hambre y miseria para nuestros pibes.
Ellos se organizan para poder pensar como robarnos más de nuestro tiempo y que seamos más “baratos” para sus proyectos, que los contenidos que estudiemos sean funcionales a una educación acrítica y ligada a las empresas. Para que cuando nos jubilemos después de décadas de laburo cobremos todavía menos que la miseria que reciben los jubilados hoy. Nosotros nos tenemos que organizar también, dedicar una parte de nuestro tiempo para luchar por otro proyecto, uno que defienda la educación pública y los derechos de los que trabajamos, que tenga en el horizonte enfrentar a este gobierno y los que vendrán por la conquista de nuestro futuro.